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[OPINIÓN] Cuando cerrar un centro de salud es desmantelar la Atención Primaria en Granada

Un artículo imprescindible de María Ángeles Prieto sobre el perjudicial cierre del Centro de Salud Fortuny-Velutt, como ejemplo del modelo de Atención Primaria del Gobierno andaluz del PP.

Cerrar un centro de salud no es una decisión técnica, ni es inevitable. Es una decisión política. Y el anunciado cierre del Centro de Salud Fortuny-Velutti, en pleno centro histórico de Granada, retrata con nitidez el modelo de Atención Primaria que el Gobierno andaluz del Partido Popular, con Moreno Bonilla al frente, viene implantando desde hace siete años en Andalucía.

Velutti: un centro de salud esencial para una población vulnerable

Velutti no es un centro de salud cualquiera. Atiende a cerca de 8.000 personas, en su mayoría mayores, con problemas de movilidad, enfermedades crónicas o dependencia.

El centro de salud de Velutti ha sido, durante más de dos décadas, un recurso sanitario cercano, accesible y profundamente arraigado en el barrio. Precisamente lo que define a una Atención Primaria fuerte: proximidad, conocimiento del paciente y continuidad asistencial.

El deterioro como excusa: siete años sin invertir

La Junta de Andalucía no ha explicado de forma convincente las razones del cierre, porque no las hay. Se habla de “malas condiciones de las instalaciones”, pero se omite un dato clave: el centro está deteriorado porque durante siete años no se ha invertido en su mantenimiento, a pesar de que durante estos años el Gobierno andaluz ha contado con presupuestos históricos y con fondos para mejorar infraestructuras que ha sido incapaz de ejecutar.

En 2024, solo se ejecutó el 8,9% de las inversiones previstas en Granada, dejando “morir” más de 500 millones de euros en nuestra provincia. En total, más de 1.500 millones de euros perdidos por inejecución en los últimos siete años.

Una estrategia deliberada de debilitamiento de la sanidad pública

Esto no ocurre por incapacidad técnica, sino por una estrategia política de deterioro premeditado de los servicios públicos. Dejar morir un centro para justificar después su clausura sigue una hoja de ruta intencionada: desmantelar la sanidad pública atacando su centro neurálgico, la Atención Primaria de Salud.

Traslados que incumplen criterios y castigan a los vecinos

El traslado forzoso de los usuarios a otros centros como Gran Capitán o el nuevo centro de Juventud-Rosaleda supone obligar a muchos vecinos a recorrer entre 2,5 y 3 kilómetros y hasta 45 minutos caminando, sin posibilidad de transporte público que conecte el Albaicín con estos barrios.

Estas distancias incumplen los propios criterios de calidad del Servicio Andaluz de Salud, que establecen un máximo de un kilómetro o 15 minutos a pie, y aún menos en cascos históricos. En ciudades como Málaga, Sevilla o Córdoba esos criterios se respetan. En Granada, no.

Un recorte encubierto y a coste cero para la Junta

Este cierre no mejora la asistencia. La empeora. Repartir a los pacientes del centro de salud de Velutti entre otros centros ya saturados significa aumentar cupos, reducir tiempos de consulta y romper vínculos profesional-paciente. Es un recorte encubierto.

Y además, un recorte barato. El nuevo centro Juventud-Rosaleda está financiado íntegramente con fondos europeos gestionados por el Ministerio de Sanidad. Moreno Bonilla no ha puesto ni un euro. La Junta solo tiene que poner los profesionales. Pero, en lugar de contratar, cierra Velutti y traslada su plantilla al nuevo centro. Coste cero.

La Junta abrirá un nuevo centro de salud en Granada sin coste económico alguno, despreciando los costes en calidad asistencial y en bienestar de pacientes y ciudadanía.

Atención Primaria: no es tamaño, es cercanía

Una Atención Primaria fuerte no se mide por el tamaño de los centros, sino por su accesibilidad, su capacidad preventiva, la estabilidad de sus profesionales y el vínculo con la comunidad.

Cuando se pierde cualquiera de estas características, no se moderniza el sistema: se deteriora, se transforma en “otra cosa”.

¿Dónde queda el modelo de medicina comunitaria?

¿Dónde queda la medicina de familia como eje del sistema? ¿Dónde la enfermería comunitaria, el trabajo con el entorno, la detección precoz, la educación para la salud?

Todo eso requiere cercanía, tiempo y personalización. Justo lo contrario de lo que generan los cierres, los traslados y la masificación.

Defender Velutti es defender un derecho básico

El rechazo vecinal al cierre de Velutti no es nostalgia ni resistencia al cambio. Es sentido común y defensa de un derecho básico: el acceso equitativo a la sanidad pública y a una Atención Primaria que trabaja por evitar la enfermedad, por prevenir y no solo curar.

Cerrar un centro de salud no es modernizar el sistema, es dar marcha atrás. Es romper el modelo de Atención Primaria sobre el que se ha construido la sanidad pública andaluza.

Y cuando se rompe ese modelo, lo que avanza no es la eficiencia, sino la desigualdad.

María Ángeles Prieto Rodríguez es secretaria de Salud PSOE-A y parlamentaria por Granada

Categoría:Novedades, Opinión
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