[PRENSA] Casa Ajsaris agiganta su legado con ‘Colón ante los Reyes Católicos’
Juan Manuel Segura adquiere una obra historicista clave del autor granadino Gómez-Moreno, donde muestra su dominio de la técnica
La obra tiene unas grandes dimensiones, de 115 por 167 centímetros, y está realizada en óleo sobre lienzo, firmada y datada.
«Hace tiempo que le tenía echado el ojo al cuadro», comenta Juan Manuel Segura. Procede de una colección privada, la de la familia Moreno Abril, y el coleccionista, que ya posee varias obras del mismo autor entre las que se incluyen retratos familiares y acuarelas donadas por sus nietas, la enmarca en una etapa en la que este creó algunas de sus obras más emblemáticas, como ‘Salida de la familia de Boabdil de la Alhambra’ (1880) y ‘San Juan de Dios salvando a los enfermos del incendio del Hospital Real’, del mismo año, pintadas en Roma y ambas en el Museo de Bellas Artes de Granada.
Segura subraya la importancia del autor más allá de esta obra en concreto. «Era más un erudito y estudioso del arte que un simple pintor. Fue un auténtico oráculo de su época, al que acudían con frecuencia responsables políticos como Gallego Burín. En cierta medida, nuestra trayectoria como coleccionistas bebe de la suya, ya que era experto en identificar obras valiosas que otros ignoraban, merced a su conocimiento profundo de la historia del arte», comenta. Gracias a este olfato, hoy se puede contemplar buena parte de la fantástica colección de Gómez-Moreno en el espacio que lleva su nombre en la Fundación Rodríguez Acosta. «Reivindicar al gran artista que fue es una obligación», destaca Segura.

Sobre la obra en sí, caben destacar varios aspectos. Es un óleo sobre lienzo de dimensiones considerables –115 x 167 centímetros– y está firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo. La escena describe una de las conversaciones que mantuvo el descubridor con los monarcas en la Alhambra durante el año 1992, después de que esta fuera conquistada, y antes de partir al Nuevo Mundo. A la izquierda de la escena aparece retratado un joven Diego Colón, quien ejerció como paje del príncipe Juan, quien observa el dedo del almirante en el centro de la escena. En el otro extremo, a la derecha, se representa al cardenal Cisneros, figura que se situaba en el gobierno de la Corona inmediatamente por debajo de los propios reyes. Isabel de Castilla aparece sentada en una jamuga argumentando ante el marino con su mano izquierda, mientras este, con la derecha, señala el documento que tiene ante él con la mano derecha. Fernando, rey de Aragón, situado a la izquierda de su esposa, asiste a la escena pensativo, llevándose la mano izquierda al mentón mientras apoya la derecha en la mesa, oyendo lo que Luis de Santángel, banquero y amigo de Colón, le comenta. Probablemente, está intercediendo ante los reyes para que acepten sus condiciones.
Una rica alfombra, de vivos colores –consecuente con el estilo de Gómez-Moreno– decora el suelo de la sala. Dos elementos simbólicos claves se observan al fondo. Uno, el dosel de terciopelo que fue altar de campaña durante la guerra de Granada, bordado quizá por Marcos de Cobarrubias y que se conserva en la Capilla Real. El otro, un globo terráqueo. Una empresa de Dios que ensancha el mundo. En una obra maestra.
La llegada de la colección al Palacio de los Córdova, en punto muerto
El camino que une la calle Zafra, donde ahora mismo se encuentra la colección de Casa Ajsaris, en el que fuera domicilio de sus creadores y que aún habita Juan Manuel Segura, y el Palacio de los Córdova, el espacio finalmente escogido para albergarla, es de 450 metros. Seis minutos andando. Sin embargo, está resultando muy tortuoso, casi eterno. Tras la inicial cesión de varias obras para ser expuestas en el Palacio, como avanzadilla tras el acuerdo al que se llegó con el Ayuntamiento, estas van a volver a su espacio original –con duras condiciones de traslado, según el documento que le ha transmitido el consistorio a Segura– y el compromiso municipal no se ha traducido en avances significativos. El coleccionista afirma, por ello, que «estamos en punto muerto».
Los acontecimientos claves de la historia de Granada tienen en Manuel Gómez-Moreno González (1834–1918) a uno de sus mejores retratistas. No las vivió, … pero sin duda, las retrató como nadie. Y a diferencia de otros, dejó muy poco espacio a la invención, obteniendo sus ambientaciones y composiciones a partir de un proceso de documentación rigurosa, lo cual le permitió plasmar en sus lienzos esos momentos tal como pudieron haber sido sin que los más conspicuos historiadores les puedan encontrar muchas pegas. La calidad de su trabajo ha llevado a Casa Ajsaris, la colección privada de arte granadino más importante de nuestro país, a la adquisición de su obra ‘Colón ante los Reyes Católicos’, fechada en 1886 y que enriquece más si cabe un legado difícilmente parangonable, creado a base de paciencia, sudor y esfuerzo por Juan Manuel Segura y Francisco Jiménez, quien nos dejó hace un lustro.

