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[PRENSA] 1963: El año en el que las lluvias casi hacen desaparecer al Sacromonte

1963 fue un año pasado por agua, por mucha agua. Las cuantiosas lluvias que comenzaron a finales de 1962 siguieron en las primeras semanas del siguiente año. Es el peor invierno que se recuerda. El 16 de febrero fue declarado el día más lluvioso del siglo: cien litros por metro cuadrado a lo largo de la jornada.

Granada Hoy, 5-03-2023

El derrumbe de cuevas y covachas donde vivían familias enteras continuaría con resultados nefastos. Fueron casi tres meses de intensos aguaceros que protagonizaron momentos muy dramáticos y casi la desaparición del Sacromonte como poblado troglodita. Una cueva de Barranco Bermejo, cerca de la carretera de la Sierra, se hundió y aplastó a tres personas. En el Sacromonte un padre y un hijo murieron sepultados por otra cueva que se hundió. Los cuerpos de ambos aparecieron abrazados. Desde entonces esa cancioncilla de «que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva…», iba a tener para los granadinos un lúgubre mensaje. Pero es que, suele pasar, las desgracias nunca vienen solas. En febrero un niño murió aplastado por una roca de seis toneladas en la placeta de Liñán y un par de días más tarde moriría un joven por la caída de un muro en el Zenete. Todo esto lo recuerda el periodista José Luis Kastillo en las crónicas de aquellas fatídicas y lluviosas jornadas que hicieron que el río Genil bajara con un caudal tal como para destrozar el puente de las Brujas, el que hay enfrente del Colegio del Sagrado Corazón. «Las lluvias trajeron la mala nueva de tanta agua demandada, de tanto dolor, de tanta muerte, de tanto daño y tanta ruina en una Granada que trabajosamente levantaba cabeza con algunos proyectos y muchas ilusiones», escribe el periodista.   

El alcalde durmió en un camastro

Al contabilizarse tantas muertes, las autoridades ordenaron el desalojo de familias que se encontraban viviendo en esos cobijos inseguros. Miles de personas fueron trasladadas a viviendas sociales del Zaidín y, como se dice en el capítulo anterior, al Barrio de la Virgencica. También se requisaron garajes y naves en el Chinarral para alojar a damnificados por las lluvias. El propio Ayuntamiento sirvió de refugio para familias que se habían quedado sin hogar. El alcalde, Manuel Sola, en solidaridad con las víctimas, estuvo durmiendo varios meses en un camastro habilitado cerca de su despacho. «Yo instalo mi despacho, si es preciso, en el cabo de guardia, pero estas criaturas no duermen al aire libre», dijo muy digno en unas declaraciones a la prensa.

El balance de las intensas lluvias fue desastroso: al menos ocho muertos, casi 7.000 familias desahuciadas y otras tantas con sus viviendas destrozadas. Granada se queda sin uralitas, sin yeso y sin cañizo, fue el titular del diario Patria en 23 de enero.

Portada del diario Patria con noticias sobre las inundaciones

Portada del diario Patria con noticias sobre las inundaciones / G. A. A.

Franco se vio obligado a volver a Granada para comprobar el alcance de desastre. Al Caudillo lo metieron en la Cueva del Mariano, que regentaba una pequeña tasca en la que vendía maní, caramelos y ‘caldo de gallina’, el tabaco de liar de la época. Cuando llegó el jefe de Estado al Sacromonte aún había familias que se negaban a abandonar sus cuevas, pero el aspecto era desolador. Franco no dijo ni mu. Como era habitual en él, se limitaba a escuchar y a decir sí con inclinaciones leves de cabeza. Luego permitió que el ministerio de Vivienda invirtiera nueve millones de pesetas para paliar los daños, que consistieron sobre todo en la construcción de barracones. Fue a raíz de ese desastre cuando algunos historiadores locales certifican la desaparición de gran parte de la vida del Sacromonte. Muchas familias fueron ubicadas también en lo que sería luego llamada la zona Norte de Granada, el germen de Almanjáyar. Cuando los damnificados vivieron en pisos con luz y agua corriente, ya no quisieron volver a las cuevas.

Ante la grave situación que atravesaba la ciudad, los granadinos demostraron que sabían ser solidarios. Fueron muchos los que acudieron a la alcaldía para poner a disposición de los afectados vehículos y alimentos. E incluso hubo muchos granadinos que cedieron sus viviendas. Aunque fue la emisión del programa Ustedes son formidables, de la SER, dirigido por Alberto Oliveras, la que proyectó al país entero el drama que se vivía en Granada. Gracias a la Operación Genil, como se llamó el programa especial de Radio Granada, se recibieron peticiones de adopción y apadrinamiento de niños desde todos los rincones del país. Se emitió los días 23 y 24 de enero.

Alberto Oliveras hizo un programa radiofónico en Radio Granada para los damnificados de las inundaciones

Alberto Oliveras hizo un programa radiofónico en Radio Granada para los damnificados de las inundaciones / G. A. A.

El temporal de lluvias también afectó a la Costa de Granada y, sobre todo, a Fuentes de Cesna, una aldea de Algarinejo en donde el aguacero destruyó varias viviendas. 500 personas fueron desalojadas y trasladadas a las casas que se mantenían en pie en el extremo del pueblo. En Fuentes de Cesna llovía sobre mojado ya que en febrero de 1940 la aldea quedó sepultada a causa de un desprendimiento de rocas propiciado por otro gran temporal de lluvia. El núcleo quedó prácticamente destruido y hubo 19 víctimas mortales, de las cuales tres de ellas jamás se encontraron.

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