Como el que abre un cofre del tesoro, el arquitecto granadino Pedro Salmerón se adentró en el Maristán con el proyecto de restauración en la mano. Había que retirar, con métodos artesanales y supervisión arqueológica, 508 metros cúbicos de tierra y reconstruir la historia de este hospital nazarí que guardaba cuatro secretos que han cambiado el curso de la restauración y de la futura visita. Situado en el corazón del bajo Albaicín, frente al Monasterio de la Concepción y muy próximo a la Carrera del Darro, es el único hospital de al-Andalus del que se tiene suficiente información para volver a levantarlo.

La idea inicial era recuperar este sanatorio y mezclar los elementos actuales con lo que se encontrara. Ni en sus mejores presagios imaginó Salmerón que bajo la tierra iban a estar los elementos que componen esta historia, que parece un cuento pero que ya puede reconstruirse con la vista. Lo mejor del Maristán siempre será su enclave en las faldas de la Alhambra. A las diez de la mañana los palacios nazaríes se ven completos y sombríos y pasados unos minutos, el sol se cuela por las torres alhambreñas y deslumbra al monumento.

Abajo, en la parcela del Maristán, hay ya un pórtico y unas estancias que meten al visitante en una máquina del tiempo para conocer cómo era un hospital de la etapa nazarí. Hasta un trozo de una pipa, con la que se fumaban sustancias con fines terapéuticos, ha aparecido enterrada en este solar. La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, y la directora del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rocío Díaz, junto a la viceconsejera de Cultura, Macarena O’Neill, y el delegado provincial de Cultura y Patrimonio Histórico, Antonio Granados, visitaron esta semana las obras para conocer cómo se encara la recta final de estos trabajos, que cuenta con una partida del presupuesto del Patronato de la Alhambra y Generalife de más de 1,2 millones de euros, financiados en parte por fondos europeos FEDER.

maristan-vista-galeria-sur-rehabilitacion

Estado de las obras de rehabilitación del Maristán. Noviembre de 2021 | Pepe Marín

La actuación, muy reclamada desde hace años por la ciudad, «cumple con uno de los compromisos» de la actual directora del Patronato, Rocío Díaz, y el Gobierno andaluz con los granadinos, y «refuerza la unión de la Alhambra con el barrio del Albaicín», prioridad para la Junta de Andalucía. Una vez que ya está puesto el techo de la cubierta, queda colocar las tejas y algunos detalles. La obra estará terminada en el primer trimestre del año y la falta de suministros –este problema global– ha retrasado mínimamente la fecha en la que terminará la restauración, que ha ido a buen ritmo.

Una segunda fase

La que se está ejecutando es una primera fase que ha recuperado el pórtico sur y desenterrado esa parte del Maristán. La segunda parte rebajará una zona de la parcela, desde la que se ve la Alhambra, porque hay que alejarse un poco del edificio. Para ello habrá que sacar otro concurso y otro proyecto y mientras tanto, plantean que desde el Monasterio de la Concepción, que está en frente, se pueda apreciar el Maristán con el monumento nazarí de sombrero.

El arquitecto Pedro Salmerón, responsable del proyecto, cuenta cómo los hallazgos sobre el terreno han cambiado el sentido de la restauración y cómo enriquecerán la visita. «En patrimonio los espacios que se recuperan pertenecen a una manera de habitar las cosas y si se superponen épocas o estilos lo que hacen es enriquecer, no oscurecer», aporta refiriéndose a que en Maristán se han cruzado dos etapas diferentes que suman a esta restauración.

Uno de estos hallazgos es la aparición de unas letrinas. «Tenemos aceptar estos descubrimientos como un reto positivo. Aquí han surgido cosas excepcionales. Teníamos prevista la escalera de comunicación entre la planta baja y la alta en una esquina del edificio dando hacia la calle Bañuelo y resulta que al hacer la excavación en esa zona, aparecen unas letrinas de época de la Casa de la Moneda y una conexión clarísima del hospital hacia esta calle y hemos cambiado la escalera hacia la esquina opuesta», aclara el arquitecto.

Otro hallazgo es un pasillo –que en principio les parecía una estancia estrecha– que da salida a un patio (ahora es de una vecina particular) y donde se supone estaba el huerto. «Es una conexión con la finca situada al sur del Maristán que seguramente sirvió como huerto y para plantas medicinales. Se ha demostrado que en el centro había un pasillo». Salmerón dice que esto les demuestra que había una vida entre el hospital y esa finca y «abre unas perspectivas magníficas de conocimiento a futuro».

También han aparecido restos de un pavimento en toda la zona que bordea la alberca. No son muy grandes pero eso les indica que el perímetro de la fuente estaba pavimentado con un formato de ladrillo nazarí especial. «Eso obliga a cambiar el proyecto porque nosotros pensábamos que era piedra por los vestigios que aparecían en las excavaciones puntuales anteriores así que lo hemos aceptado y abordado como un cambio positivo», añade Salmerón.

El descubrimiento que más aporta son los hornos de fundición de la Casa de la Moneda, que estuvo allí nada más llegar los Reyes Católicos. «Fue una instalación industrial muy importante, de un valor económico trascendental, con muchos operarios, y ellos vivían aquí y eso hizo que estuvieran aquí más de un siglo y hay restos de monedas de épocas diversas», expone el arquitecto.

hornos-casa-moneda-maristan

Hornos de fundición explicados por Ángel Rodríguez Aguilera, arqueólogo responsable del proyecto de rehabilitación

Integrar los hallazgos

Durante la obra, se han tramitado los modificados necesarios con la Consejería de Cultura para revalorizar e integrar estas sorpresas que escondía la parcela. «Nosotros íbamos a recuperar el estrato nazarí pero ha aparecido una zona donde veremos dos bases de hornos de fundición y una alberca de enfriamiento de la Casa de la Moneda para decir este uso también tuvo una gran trascendencia», manifiesta Pedro Salmerón.

El responsable del proyecto explica qué sentido tiene todo esto: «La recuperación del Maristán supone cerrar un capítulo decisivo de la historia de la ciudad que colabora, al mismo tiempo, en su desarrollo cultural y socioeconómico. Su uso y disfrute implica enriquecer la visión que la ciudadanía obtiene hoy de la Granada medieval», señala.

ajuar-domestico-maristan

Parte del ajuar doméstico encontrado durante la excavación arqueológica

En pocos meses, los granadinos y visitantes podrán disfrutar de este enclave y de toda la historia que se concentró en este solar de 984 metros cuadrados.

AutoríaArtículo realizado por Laura Ubago para el periódico Ideal