[PRENSA] Protesta en el Cerro de San Miguel contra la privatización del Albaicín y el «acoso» en las cuevas: «Granada no es un negocio»
Decenas de vecinos y vecinas se concentraron el pasado fin de semana en el Cerro de San Miguel, convocadas por el Sindicato de Vivienda de Granada y la plataforma Albayzín Habitable, para denunciar de forma conjunta la «turistificación salvaje» del barrio y lo que califican como un «ataque contra las condiciones de vida de la clase trabajadora» en la zona, bajo el lema «Granada no es un negocio».
La movilización, que pone el broche final a una campaña centrada en combatir el negocio de la vivienda en la ciudad, ha tenido como ejes principales la privatización del antiguo centro de menores de San Miguel para su reconversión en un hotel de lujo, el «acoso» sobre las cuevas del cerro y la expulsión generalizada de la población local debido al monocultivo turístico.
«Nos intentan vender que la vivienda es un problema general que nos afecta a todos por igual, pero es mentira; aquí hay quienes se benefician de exprimir el barrio y quienes sufrimos las consecuencias», afirma Marta Cardo, portavoz del Sindicato de Vivienda. «Sufre la clase trabajadora del Albaicín que se tiene que marchar de su casa porque no puede pagar el alquiler, perdiendo los espacios de encuentro y formas de vida construidas durante décadas».
Interés inmobiliario en las cuevas y abandono institucional
Uno de los puntos más críticos señalados durante el acto ha sido la situación que sufren las habitantes de las cuevas del Cerro de San Miguel. Desde el Sindicato de Vivienda denuncian que esta población —especialmente precarizada— se enfrenta a un «acoso policial diario». Sostienen que este aumento de la presencia policial responde a un interés inmobiliario: «limpiar la zona y expulsar a las vecinas para dar vía libre a construir sin oposición».
A esta presión se suma la complicidad de las instituciones públicas. Las organizaciones convocantes han señalado directamente al Ayuntamiento de Granada y a los responsables políticos por «entregar suelo público y facilitar proyectos especulativos» mientras alimentan un modelo de ciudad-decorado bajo el pretexto del «turismo responsable».
«Quienes han vivido durante años de este negocio se han acostumbrado a nuestra impotencia y a que vivamos los problemas de forma aislada», señala Cardo. «La única respuesta clara que dan las instituciones es la inacción. Por eso, no vamos a delegar nuestra defensa en oficinas institucionales ni en partidos que piden el voto cada cuatro años para luego desahuciar cada día. La única garantía que tenemos es la organización colectiva».
Llamamiento a continuar
Pese a dar por concluida la campaña anual, ambos colectivos inciden en que la actividad en el territorio no se detiene. El Sindicato de Vivienda anuncia que intensificará las asesorías colectivas en los distintos barrios de la ciudad para ofrecer herramientas de autodefensa frente a los abusos patronales e inmobiliarios y para «romper, calle a calle y portal a portal, el sentido común propietario».
Las vecinas asistentes han reafirmado su compromiso de no abandonar el territorio. «El Cerro de San Miguel no es un solar para la especulación ni el Albaicín un parque temático. Los barrios son de quienes los trabajamos y los vivimos, y los vamos a defender con el cuerpo», ha sentenciado una portavoz de Albayzín Habitable, al cierre del acto.

