[PRENSA] El proyecto de un hotel en San Miguel rompe 25 años de parálisis en el cerro
La Junta saca a subasta el centro de menores, que podrá tener uso turístico gracias al cambio que se ha empezado a tramitar.
En 2021 el centro cesó su actividad. En la puerta continúa colgado el cartel que lo identifica como instalaciones de acogida de menores. A la espalda, la ermita de San Miguel, y hacia abajo un camino en el que los turistas descubren unas vistas espectaculares de la ciudad, coronada por la Alhambra, pero también cuevas y alojamientos descuidados, con telas y colchones haciendo de paredes, bombonas de butano, bancos y sillas en mitad de la nada, pintadas alrededor de la muralla o coches con aspecto de viejos o abandonados. ¿Cambiaría la zona si se construye un hotel? Tal vez sí. Pero los problemas de San Miguel son de esos que parecen la historia de nunca acabar.
Hace más de dos décadas que se habla de proyectos de rehabilitación. De zonas verdes. Miradores. Reordenación. Lucha contra los asentamientos irregulares. Y parece que cuando se soluciona un problema, aparece otro. En 2001, se anunciaba que gracias a una inyección de fondos europeos se arreglaría parte del entorno y preveía el desalojo de las cuevas. Han pasado 25 años de aquello y a lo largo de este tiempo ha habido numerosos planes para abordar ese problema con los asentamientos irregulares. Se han hecho cosas, claro, pero siempre han aparecido otras y las hay que nunca se han terminado de solventar.
En el 2020 los vecinos volvían a pedir acabar con los problemas de okupaciones y el Ayuntamiento rescataba el proyecto urbanístico para la zona, que no se concretó. Más cerca en el tiempo, en 2022 fueron las caravanas las que causaron complicaciones, junto a los incendios. El fuego arrasó con gran parte de la vegetación, más de 170 hectáreas, y al año siguiente se inició un proyecto de reforestación. Otro plan de acción para San Miguel el Alto. El pasado verano, aunque ya no había este tipo de vehículo estacionado, sí se seguían produciendo reuniones en la zona que causaron de nuevo incendios e inquietud entre los residentes. Es un espacio sensible, una joya a la que no terminan de encontrarle un joyero.
La asociación de vecinos lamenta, ahora, que el futuro del centro de menores, que confiaban en que acabara convirtiéndose en un espacio cultural, salga a subasta con la posbilidad de ser un hotel. Marga Marín, la presidenta de la entidad, se mostraba este miércoles indignada y aseguraba que llevarían el asunto a la próxima junta de gobierno local. Se preguntaba qué tipo de accesos habría que hacer en el caso de que se levante allí un alojamiento. Temían que pudiese darse esta situación, pero confiaban en que no ocurriera. «No entendemos que no nos hayan informado. No es un tema menor. Hablamos de San Miguel Alto en todas las reuniones», asevera Marín, que lamenta que no se piense en los vecinos del barrio. «Estamos desesperados, cada semana un bofetón y nada a favor de la habitabilidad», lamenta, al tiempo que recuerda que para ellos esta zona es además un espacio clave en sus fiestas.
Según la publicación del BOJA del 31 de marzo, la parcela cuenta con 1.660 metros cuadrados que, según se indica en la descripción del inmueble, está calificado como equipamiento comunitarios SIPS-religioso, pero se encuentra en tramitación dentro del PEPRI Albaicín, para cambiar el uso a hotelero. El precio por el que sale a la venta es el más alto de los diez inmuebles que se sacan a subasta en Andalucía. En concreto, en primera subasta se marca el inicio de la puja en algo más de 2,5 millones de euros y en segunda subasta, en el que caso de que no se presenten ofertas a la primera, en cerca de 1,9 millones de euros.
Según la documentación de la Junta, fue en 2024 cuando la Dirección de Patrimonio solicitó ayuntamiento de Granada el cambio de calificación de la parcela de este centro a uso terciario, en concreto, hotelero.En noviembre del año pasado, desde el Consistorio granadino se notificó a Patrimonio que se había aprobado la corrección de un error cartográfico en el plano del PGOU sobre la Ermita de San Miguel y las edificaciones contiguas, entre las que se encontraba este centro, por el que se elimina la protección que figuraba en ese PGOU. El plazo para la presentación de las solicitudes estará abierto hasta el 30 de abril.
Habrá que esperar para saber si hay interesados en la compra y si finalmente se tramita el cambio de uso para que en el suelo donde ahora mismo hay unas instalaciones para menores se levante un hotel que, sin duda, contaría con unas de las vistas más espectaculares de Granada. San Miguel el Alto sigue sin un plan definitivo décadas después.
Un entorno privilegiado cada vez más degradado
Miércoles lluvioso, con pocos transeúntes. Subir a San Miguel se ha puesto de moda en los últimos años por sus impresionantes vistas de la ciudad. Si hay calima, es el mejor sitio para divisarla, pero la puesta de sol es un espectáculo que ya se ha hecho viral hace tiempo. Pero la estampa que ofrece el cerro es variopinta y cada vez más degradado. Un camino de tierra con baches da acceso al antiguo centro de menores, que está cerrado. La ermita se restauró, pero es pasto de las pintadas con frecuencia, al igual que las murallas. Y en la ladera que baja se mezclan cuevas pintorescas, algunas antiguas, con otras que son infraviviendas y que han sido pasto de las llamas también en alguna ocasión. Una amalgama de viejas uralitas, colchones y residuos se mezclan en otros puntos, que casi parecen chabolas. Eso sí, con las mejores vistas de Granada. En este pasado miércoles lluvioso había poca presencia humana, pero la estampa no parece que se haya mejorado en los últimos años. Incluso coches, que parecen abandonados, están parados en el entorno. Algún cartel anuncia que, en alguna de huecos del monte, se venden bebidas.
La Junta de Andalucía ha sacado a subasta el antiguo centro de menores infractores de San Miguel Alto. Sale a la venta por más de … 2,5 millones de euros. Y con la posibilidad, aún en trámite, de que pueda tener uso hotelero, aunque para eso tendría que esta listo el Pepri (Plan Especial de Protección y Reforma Interior) del Albaicín, dentro del que se incluye esta modificación. Los vecinos no están contentos. Pero no sólo por la posibilidad de que este espacio sea un alojamiento turístico, sino porque es el enésimo anuncio para una zona privilegiada de la ciudad en la que ningún proyecto ha terminado a materializarse. En los últimos años, los incendios, las acampadas o los asentamientos ilegales han puesto de actualidad esta zona del barrio. Ahora, el anuncio de la administración andaluza vuelve a dar que hablar.

