El incivismo de las pintadas en el Albayzín no es solo cosa de jóvenes o turistas
Una pareja de adultos, y según manifiestan, granadinos, no tienen el menor reparo en ensuciar las fachadas del Albayzín, barrio Patrimonio Mundial, con sus pintadas.
Las advertencias de una vecina que los ve, tratando de evitar esta conducta incívica e impropia, no han servido más que para contestarle de forma grosera que ellos eran granadinos y hacían lo que querían.
Una imagen triste que denota el escaso interés de un amplio sector de población por la preservación del patrimonio y del valor de su ciudad y sus barrios. El deseo de dejar su efímera frase prevalece ante el derecho general. Una imagen triste al comprobar el generalizado problema de no respetar los bienes de interés público y general. De confundir sus caprichos con la libertad y convertirlos en supuestos derechos.

