[PRENSA] El quiosco de pan de Plaza Nueva desaparece sin dejar migas que seguir: el Ayuntamiento de Granada lo retira definitivamente tras demolerlo
La ordenanza y un decreto firmado en 2018 pidiendo su cierre obligan al Consistorio a no poder autorizar actividad en la parada y la quitan de su ubicación
Desaparecido sin dejar un rastro de migas que seguir para encontrarlo. El quiosco de pan ubicado en Plaza Nueva ha sido oficialmente retirado después de que el pasado 27 de marzo el Consistorio confirmara en su Pleno ordinario que no podía darle licencia de venta ni reabrirlo al considerar que la ordenanza de este tipo de espacios no lo permite, además de detallar la existencia de un decreto firmado en 2018 que obligaba al cierre del espacio.
Este puesto cerró en junio del año pasado por la jubilación de sus regentes, y los vecinos del barrio del Albaicín se habían movilizado en varias ocasiones hasta ahora pidiendo su reapertura, al ser uno de los pocos espacios de venta de ultramarinos que todavía quedaban activos en esta zona. Ahora, unas marcas que apenas se intuyen en el característico suelo de la plaza son el último vestigio que queda de este comercio.
La retirada del puesto es la puntilla final a las esperanzas que albergaban los vecinos de poder recuperar este comercio, y pese a los hechos y declaraciones políticas confiaban en que se levantara la mano y se recuperara uno de los símbolos del bajo Albaicín. El quiosco se había convertido en el ejemplo simbólico de la lucha que los albaicineros mantienen para que no desaparezcan los pocos lugares tradicionales que les quedaban, dentro de la turistificación que se vive en el barrio Patrimonio de la Humanidad.
Sin embargo, el stand fue demolido el pasado jueves a primera hora, y sus restos fueron retirados posteriormente por operarios municipales, firmándose así el capitulo final con hechos a esta historia.
Un quiosco que incumplía la normativa
El pasado mes de marzo, en el Pleno ordinario y en respuesta a un ruego formulado por el PSOE sobre este espacio, el concejal Raúl Fernández aseguraba que el Ayuntamiento no tenía potestad para otorgar una nueva licencia a este puesto debido a que incumpliría la normativa vigente sobre quioscos.
«No podemos incumplir con la ordenanza. El artículo 16,2 dice que los quioscos dedicados a la venta de un mismo producto guardarán una distancia de 500 metros, y los que tengan autorizada vender productos diferentes mantendrán una distancia mínima de 150 metros. En Plaza Nueva la distancia en metros con respecto al otro quiosco que hay es inferior a 150 metros, por lo que por lo que la normativa está clara y no podemos conceder el permiso«, aseguraba entonces el edil.

Además de esto, Fernández recordaba la existencia de un decreto firmado en 2018 por el equipo de Gobierno del PSOE que en aquella época que obligaba a la retirada del quiosco. «El quiosco se cerró en junio del año pasado y no se ha abierto por la ordenanza y porque hay un decreto de 2018 firmado por Raquel Ruz en aquella época que obligaba a la retirada del quiosco. Va en contra de las ordenanzas, por lo que se mantendrá cerrado», decía el concejal.
Barrio difícil para vivir
Por su parte, el concejal socialista Juanjo Ibáñez usaba el ruego para, además de pedir información sobre el puesto, ahondar en la situación que vive el barrio del Albaicín, en el cual los vecinos cada vez tienen más complicado residir debido al cierre de espacios como el quiosco, a la reducción de servicios comunes y a la continua presencia de turistas que los desplazan, que molestan e impiden el normal desarrollo de la vida.
«Es cierto que el ruego va sobre un punto muy concreto, pero también trata de la situación que vive el Albaicín en general. El barrio está en una situación alarmante. La situación del barrio no es sólo que cierre este quiosco, es su supervivencia de lo que estamos hablando. Todos tenemos que poner de nuestra mano para que el Albaicín no se convierta en un parque temático visitado por gente que quiere hacer una foto bonita, sino recuperar la viabilidad del barrio», consideraba entonces el edil.
El político finalizaba entonces llamando la atención a sus compañeros para que «el futuro negro que pronostican los vecinos sobre su distrito no se haga realidad».
«Está en nuestra mano el tomar medidas sensatas, serias y con capacidad de prever. No nos quedemos en el corto plazo, porque es mucho más grave de lo que parece que los vecinos pierdan el quiosco, porque supone un nuevo paso hacia la gentrificación y un nuevo problema de su vida diaria en un barrio con problemas que pone en riesgo su propia supervivencia», concluía Ibáñez.

