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[PRENSA] El turismo masivo colma la paciencia del Albaicín granadino: “No puedes llegar a tu casa”

Las protestas se multiplican en el famoso barrio frente a La Alhambra y los partidos llevan el debate a las elecciones andaluzas

En estos primeros días de mayo, Granada ve ponerse el sol pasadas las nueve de la tarde. Ese es el punto mágico en el mirador de San Nicolás, cuando decenas de turistas se agolpan en los 40 metros del poyete con vistas a La Alhambra, buscando un hueco en el que inmortalizar una de las vistas más bellas de España. Al expresidente estadounidense Bill Clinton le atribuyen los granadinos palabras aún mayores, durante una visita a la ciudad en 1997: el atardecer “más bello del mundo”. El turismo se desató.

El País, 11-5-2026

En la misión imposible de sacarse una foto se afanaban esta semana ciudadanos llegados de Argentina, Japón, Suiza… Algunos con móviles, otros con cámaras GoPro, pero todos con el empeño de lograr una instantánea del monumento —el más visitado de Andalucía y entre los más concurridos del país—, en la que no se colase la cabeza de otro turista. Unos metros más abajo, en el paseo de Los Tristes, hay un negocio en una esquina que lleva como año y medio abierto al público. Es una tienda de pastéis de nata, típicos de Portugal, que nada tienen que ver con las migas de harina con sardinas que sirven de tapa en el bar Los Mascarones, abierto en 1967, o los dulces de hojaldre con crema y chocolate que venden en Casa Pasteles, fundada en 1928. Ambos negocios resisten en Albaicín el embate de los nuevos tiempos en la zona. La dependienta de la tienda de los pastéis de nata reconoce que“los que más se sorprenden al ver el local son los portugueses”. “No entienden qué hace esto aquí”, indica con una sonrisa.

La tienda es un ejemplo del proceso de transformación al que se asoma el barrio del Albaicín, declarado patrimonio de la Humanidad en 1994. El aumento fulgurante de turistas ha desembocado en el difícil equilibrio entre la masificación y las quejas de decenas de vecinos, hartos de los alojamientos turísticos, que están provocando el vaciado de las casas tras la muerte de sus ancianos dueños y la desaparición de locales de toda la vida, un fenómeno al que se enfrentan las ciudades turísticas y que, en Granada, la mayoría de consultados asegura se ha acentuado en los últimos meses. La asociación Albayzín Habitableintegrada por unas 400 personas,canaliza las quejas de los hastiados.

El próximo martes, esta asociación ha convocado una mesa de debate a la que ha invitado a los principales partidos para conocer sus propuestas cara a las elecciones autonómicas del 17 de mayo. En los últimos comicios andaluces de 2022, el PP ganó en la ciudad de Granada con 53.123 votos, seguido del PSOE con 22.543 papeletas, y de Vox, con 16.648. En toda la provincia, los populares también lograron la victoria con seis escaños de los 13 que reparte. La formación de Juan Manuel Moreno aspira el próximo domingo a aumentar un diputado más en la circunscripción. En la provincia, la cuarta andaluza por renta per cápita, convive la capital —que se sostiene fundamentalmente del sector servicios empujado por el turismo, además de acumular un alto número de funcionarios—, con la Costa Tropical —volcada en la explotación hortofrutícola—. También hay municipios con los datos de renta per cápita más bajos de España. Y, aunque el paro ha bajado, la provincia se sitúa como la sexta de España con mayor desempleo, con un 15,05%.

En cuanto al turismo, Andalucía cerró 2025 con con 37,9 millones de visitantes, un 5,2% más que el año anterior. Es una actividad clave dentro de su producto interior bruto, pero las dificultades de convivencia con los residentes y el aumento del precio de la vivienda influido también por la proliferación de alojamientos turísticos se mantiene como una de las grandes reclamaciones. El Gobierno de la Junta impulsó una Ley de Turismo Sostenible, que estaba pendiente de ser aprobada, pero que no pasó el último filtro del Parlamento Autonómico por 48 horas, el debate estaba previsto dos días después de que se disolviera la Cámara autonómica.

El Ayuntamiento de Granada, de mayoría absoluta del PP, con la alcaldesa Marifrán Carazo a los mandos, impulsó en julio de 2024 una normativa por el que se regulaban las viviendas de uso turístico, pero el Tribunal Superior de Justicia acaba de tumbarla, aunque más bien por cuestiones de forma que de fondo, explican fuentes municipales. Desde el Consistorio adelantan que quieren subsanar los problemas y retomar su desarrollo en breve. Pero en Albayzín Habitable responden que la respuesta del Ejecutivo local ha sido y es insuficiente e ineficiente. Los partidos han entrado en campaña con acciones como la visita del líder de Por Andalucía, Antonio Maíllo, el miércoles, al barrio granadino, cuando manifestó que “o pisos turísticos o familias viviendo”. O el premio que el PSOE ha entregado a la asociación Albayzín Habitable, recientemente, para reconocer su labor.

Aunque los problemas no han llegado al punto de otras capitales andaluzas como Málaga o Sevilla, hay vecinos que se organizan para frenar ya “la especulación”, “pensar en la ciudad de otra manera” y no llegar a un punto de no retorno. “No estamos en contra del turismo, estamos en contra de la masificación. Reivindicamos el espacio de encuentro vecinal”, apunta Rafael Fuentes-Guerra, de 66 años y miembro de Albayzín Habitable, en el salón de su casa, ubicada en una de las estrechísimas calles del barrio de origen árabe y que rezuman flamenco, donde todavía quedan los farolillos de las pasadas fiestas del Día de la Cruz. Y donde cada dos por tres se ve pasar a turistas tirando como pueden de las maletas por las vías empedradas.

Fuentes-Guerra habla junto a su pareja, Isabel Toral, enfermera jubilada de 68 años, cuando por la ventana asoman unas cabezas extranjeras. “Mira, ahora nos rodean los grupos de turistas, antes eran las vecinas la que estaban en la calle”, añade Toral. El matrimonio, de clase media alta en un distrito que ronda los 30.000 euros per cápita, se mudó a esa casa en 1989. Cuentan que los dueños de las viviendas aledañas han ido muriendo y se ha dado paso a los alojamientos turísticos. Un fenómeno apreciable en los cajetines de llaves visibles en las puertas de los inmuebles, la mayoría de color blanco y tejados ocre, que configura una de las estampas más emblemáticas de Granada. El barrio está ubicado en la zona alta de la ciudad. “Otro problema son los buses, que se colapsan con los grupos de turistas. La gente está desesperada porque no puedes llegar a tu casa”, sostiene Toral.

Albayzín Habitable promueve protestas como la celebrada este viernes en San Miguel Alto, donde la Junta ha sacado hace unos días a subasta un antiguo centro de menores y en cuyas instalaciones podría levantarse ahora un hotel. Las demandas de la asociación y de otros residentes integrados en otras plataformas de otros distritos de Granada con similares reivindicaciones se replican en los últimos meses en la prensa granadina. Según las cifras de la asociación, hoy en el Albaicín hay tantos censados —7.000—, como alojamientos turísticos —otros tantos—.

No todos se quejan en el barrio. Dueños de negocios consultados por este periódico también ensalzan el enriquecimiento y los puestos de trabajo derivados de la actividad. “La vida tiene que ser positiva y el turismo es una fuente de ingresos”, señala Antonio Guiote, de 76 años, dueño de una de las farmacias. “Una ciudad tan preciosa como Granada… es lo que quisiera cualquier entidad de hostelería”, añade. Las cuevas del Sacromonte, barrio que linda con el Albaicín y donde se ofrecen espectáculos de flamenco, están también hasta los topes.

José Ocaña, de 52 años, dueño de una droguería que ha heredado de sus padres en Plaza Larga. “Hay días que no se puede andar por la calle”, señala. También regenta un apartamento que alquila, aunque por estancias de larga duración, asegura. En la tienda vende desde papel higiénico, cremas a chanclas. Los turistas internacionales, afirma, no le hacen el negocio. Por lo que teme que a la tienda solo le quede “un año o dos”. “A veces me da ansiedad de pensarlo”, se lamenta. En la calle contigua, la del Agua, acaba de cerrar el último Covirán del vecindario, el supermercado granadino cuyo acrónimo es Cooperativa Virgen de las Angustias, patrona de Granada. Y cuya placa aún se conserva al inicio de una vía donde ahora hay sobre todo tiendas de artesanía, bisutería y una cafetería que sirve smoothies y té matcha.

Como la patrona de Granada se llama la madre de José Ocaña. Con 80 años, Angustias Garrido vive en un precioso y cuidado carmen, una de las típicas casas albaicineras con jardín. El de Angustias tiene flores y más flores y cerámica de Fajalauza, oriunda de Granada y cuyo origen se remonta al siglo XVI, tras la toma de la ciudad por los cristianos. “La gente me pide entrar para sacar fotos y me da fatiga decirle que no”, apunta Garrido [en Granada, fatiga quiere decir apuro].

Categoría:Novedades, Prensa
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