[PRENSA] Residentes del Albaicín se rebelan contra el cierre del centro de salud Fortuny-Velutti: «nos dejan sin un servicio esencial»
Población mayor, personas enfermas crónicas o con problemas de movilidad del Bajo Albaicín denuncian, una vez más, los planes de la Junta de Andalucía y advierten de que el cierre es otra puntilla más para expulsar a los vecinos y vecinas del barrio.
«Los vecinos y vecinas del Albaicín estamos aquí porque este centro de salud va a cerrar y queremos denunciar que nos van a dejar sin un servicio esencial para el barrio». Lo traslada a El Independiente de Granada, a las puertas del centro de salud Fortuny-Velutti, Paz Martínez, una de las portavoces de Albayzín Habitable, plataforma ciudadana convocante de la concentración que se ha desarrollado este domingo a las puertas del local.
Los usuarios y usuarias del centro, en su mayoría residentes del Bajo Albaicín, serán trasladados al centro de salud de Gran Capitán, en una operación que depende de la puesta en funcionamiento de otra instalación sanitaria, el centro de salud que abrirá, tras años de promesas, para los barrios de Estadio de la Juventud-Rosaleda.
Como advierte Paz Martínez, Gran Capitán «ya está saturado» y el traslado de pacientes desde este pequeño centro, un local alquilado que lleva más de tres décadas funcionando, agravará esos problemas en la atención sanitaria a la población.
Como representante de la plataforma, pone el foco también en los problemas que los planes de la Junta provocará en el Albaicín. «El Bajo Albaicín no es solo calle Elvira», apunta al respecto para incidir que hasta este centro de salud acuden residentes desde Rey Chico, Paseo de los Tristes, San Juan de los Reyes o Carrera del Darro. «No hay transporte público», resalta para advertir de cómo impactará en la población mayor, personas enfermas crónicas o con problemas de movilidad.
Y uniendo esos dos aspectos que relata, la falta de comunicaciones y la saturación del servicio, pone como ejemplo la atención domiciliaria que, sin duda, se verá afectada. No solo para pacientes, también complicará el día a día de los profesionales sanitarios.
Hay otro aspecto que preocupa a los vecinos y vecinas del Albaicín: la repercusión que el cierre de este centro de salud tendrá para un barrio que pierde vecinos y ve cómo los pisos turísticos y sus ocupantes reemplazan al vecindario. «Es otro servicio más que se pierde y provocará más perdida de vecinos, desmantelamiento del barrio y más viviendas para la especulación turística».
«Hoy estamos aquí para decirles alto y claro a todos ellos que no vamos a rendirnos. Que el centro de salud de Fortuny Velutti no se cierra», resume el manifiesto que se ha leído antes de concluir la protesta ciudadana.
Reproducimos a continuación, en su integridad, el manifiesto de Albayzín Habitable:
GRANADA, 22 DE FEBRERO DE 2026
Queridos vecinos y vecinas.
Muchísimas gracias a todas y todos por vuestra asistencia.
Sentimos mucha alegría y orgullo al ver a tantas personas aquí reunidas para defender el bien común.
Una vez más nos vemos obligadas a salir a la calle.
Una vez más salimos a la calle no para pedir privilegios a nuestras autoridades, sino el simple respeto a nuestros derechos más elementales como ciudadanos.
Hoy, aunque nos parezca triste tener que hacerlo, estamos aquí para luchar por algo tan básico como el derecho a la atención sanitaria.
Estamos aquí para pedirle a la Junta de Andalucía que escuche el clamor de la ciudadanía y mantenga abierto este centro de salud, que desde hace 32 años atiende a más de 8000 vecinos y vecinas de la zona centro y el Bajo Albayzín.
Desde que abrió en 1992, los pacientes del consultorio de Fortuny Velutti hemos sido testigos de la transformación radical de nuestro barrio.
Hemos visto cerrar supermercados de proximidad, ferreterías, pescaderías, tantos y tantos comercios que hacían más fácil nuestra vida diaria, y que poco a poco han sido sustituidos por tiendas de souvenirs para turistas o por restaurantes y locales de ocio orientados en exclusiva a los bolsillos más privilegiados. Hemos visto cómo nuestras calles se iban volviendo cada vez más hostiles, cuando no directamente intransitables durante gran parte del día, abarrotadas por grupos de turistas que colonizan el espacio público, utilizan nuestros autobuses como vehículos privados y exceden el tamaño máximo permitido sin ser nunca sancionados por ello.
Hemos visto también cómo las casas donde vivían nuestras vecinas y vecinos eran convertidas en apartamentos turísticos o en hoteles de lujo, con la vergonzosa complicidad de unas instituciones que no solo han sido negligentes, sino que han agravado este proceso activamente, permitiendo con sus leyes que los alojamientos turísticos puedan seguir proliferando en nuestra ciudad sin ningún tipo de límite.
En resumen, hemos visto cómo nuestra vida se volvía cada vez más difícil, más incómoda y más cara, y cómo la expulsión continua de residentes ha convertido el Albayzín y la zona centro en las áreas con la tasa de despoblación más alta de toda la ciudad.
Pero no contentos con haber acabado con el comercio local o haber convertido el derecho constitucional a la vivienda en un lujo inaccesible, ahora quieren quitarnos también nuestro derecho a ser atendidos en un centro sanitario digno y próximo a nuestras casas cuando estemos enfermos.
Nuestras autoridades nos dicen que el cierre es inevitable porque el centro Fortuny Velutti no es lo bastante grande o seguro, o porque resulta demasiado caro pagar el alquiler del local.
Pero para estos problemas hay soluciones:
Si falta espacio, el número de cupos podría reducirse, como hemos propuesto en nuestros contactos con el Distrito Sanitario, de 6 a 4, ofreciendo así una mayor comodidad a trabajadores y pacientes y garantizando su seguridad.
Si el problema es que el edificio no dispone de una salida de emergencia, contamos con opiniones expertas que acreditan la viabilidad de abrir una en la fachada trasera.
Si el alquiler del centro resulta muy caro, pueden explorarse otros locales de la zona o rehabilitar parcialmente el ambulatorio que funcionaba en el edificio que hoy ocupa la Seguridad Social.
Estas y muchas otras propuestas podrían estudiarse si la prioridad política fuera garantizar una atención sanitaria gratuita y de calidad a toda la población.
Porque ninguno de los problemas citados puede justificar que, en una zona donde más del 30% de los residentes son personas mayores, 8000 pacientes sean trasladados a un centro de salud como el de Gran Capitán.
Un centro al que no es posible llegar en transporte público y que se encuentra ya en un preocupante estado de saturación.
¿Qué hará una persona que camine con andador para recorrer los 2 o 3 kilómetros que separan algunas de las zonas afectadas y el consultorio de Gran Capitán?
¿Qué harán las personas con problemas de movilidad y con discapacidades físicas?
¿Qué harán los pacientes crónicos?
La Junta de Andalucía pone excusas paraevitar decir lo que es evidente:
Que para ellos el derecho a una atención sanitaria de calidad solo es para quien pueda pagárselo.
Que no les preocupa lo más mínimo la destrucción del tejido social de nuestros barrios, ni el desmantelamiento de los servicios esenciales para poder vivir en ellos, ni tampoco la expulsión de los vecinos y vecinas que con su trabajo los han mantenido vivos durante décadas.
O tal vez algo peor: que es justamente eso lo quieren.
Que nos vayamos.
Que algún día, muy pronto, ya no quede nadie que estorbe a los especuladores inmobiliarios y las empresas multimillonarias a quienes favorecen con sus políticas, y cuyo enriquecimiento solo es posible a costa de destruir nuestros barrios y obligarnos a abandonarlos.
Hoy estamos aquí para decirles alto y claro a todos ellos que no vamos a rendirnos. Que el centro de salud de Fortuny Velutti no se cierra.
Y que no pensamos irnos a ninguna parte.
Muchas gracias.

