El río Darro y su embovedado es una de las 47 áreas de riesgo por inundaciones de la provincia de Granada
Socavón producido por el reventón del embovedado del río Darro en 1951
El miércoles se prevé muy complicado en lo meteorológico en Granada. Aunque el nivel de alerta es, hasta el momento, naranja, las previsiones de lluvia son muy superiores a lo normal. Pero más que eso, es la subida de temperaturas, y con ello de la cota de nieve, lo que unido a las precipitaciones puede desatar una tormenta perfecta de deshielo que inunde campos y zonas cercanas a ríos y riberas, ya de por sí saturados entre las últimas lluvias y los desembalses, en el caso de la Vega, de los pantanos de Quéntar y Canales. Por ello, hay que prestar especial vigilancia a las zonas con mayor riesgo de inundación en Granada. Según la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Granada cuenta con 47 Áreas de de Riesgo Potencial Significativo de Inundación, denominadas ARPSIs, que están reconocidas, estudiadas e incluidas en el catálogo correspondiente al periodo 2022-27. Unas zonas habitadas por 49.361 personas según las fichas de la CHG, las principales en las zonas del PTS en la capital, y parte del Cinturón metropolitano en pleno valle del río Genil. Si se atiene a la frase dicha por el presidente de la Junta, Juanma Moreno, este martes, de que «cualquier zona inundada en los últimos 50 años puede volver a inundarse», estas son las áreas de Granada con ese riesgo.
Río Darro
En cuanto al río Darro, el punto más débil es el embovedado en el centro de la capital, que aunque resistente, puede verse afectado si hay obstrucciones. Ya en los años 60 reventó porque entró en carga en Puerta Real, justo donde hay ahora unas rejillas en el paso de peatones junto al granado. En el caso del centro, se empezarían a inundar sótanos y parking y lo primero sería cerrar el aparcamiento de Puerta Real. En el centro se estima que se podrían recoger 65 metros cúbicos por segundo en 4 horas de inundación, ese sería el peor escenario, por lo que se prevendrían efectos cortando calles antes de que se inunden.
En el Plan de Actuación Municipal frente al Riesgo de Inundaciones se ha modelado de todo el tramo urbano del río desde el Palacio de los Córdova hasta la confluencia con el río Genil incluyendo el tramo embovedado, que no goza de un mantenimiento apropiado. Hay zonas con armaduras de la bóveda a la vista, además de desperfectos en innumerables secciones probablemente provocados por materiales arrastrados en alguna avenida importante. La mayor presencia de troncos y sedimentos se produce a la altura de Puerta Real, donde la reducción de la sección y el fuerte giro que hace el cauce, además de ser el tramo donde la bóveda es más baja, provocan una disminución de la velocidad de flujo que favorecen el atranque y depósito de materiales arrastrados, convirtiendo este sector en el más peligroso en caso de avenida. Por eso se incide en las labores de mantenimiento y limpieza.
Uno de los mayores problemas que se advierte en el embovedado son los grandes cambios de sección existentes: en la entrada por Santa Ana hace que ante una avenida el agua arrastre aire hacia el interior de la bóveda y cuando el agua se acumula en Puerta Real por el cambio a menor sección, el aire entra en presión y empuja las paredes de la obra. Cuando en 1951 el embovedado se rompió, minutos antes se produjeron salidas de aire y agua a presión en esta zona, alcanzando el agua los 10 metros de altura.
Con los modelos y las simulaciones, se reafirma la idea de que Puerta Real es sin duda el punto crítico de la obra. Otro punto que puede ser conflictivo son las secciones de la presa del Sancti Spiritu, entre Plaza Nueva y Gran Vía, a la altura de Gran Vía. El tramo desde el paso de la acequia gorda hasta la confluencia con el río genil, que corresponde en superficie con la Plaza del Humilladero, donde la simultaneidad con caudales altos en Genil puede hacer entrar en carga la conducción en este sector.

