theme-sticky-logo-alt
theme-logo-alt

[PRENSA] La pérdida de servicios, un despropósito que castiga al Albaicín

El cierre del centro de salud Fortuny-Velutti y el trasvase de pacientes del Albaicín a otros centros alerta al vecindario, que sufre la pérdida de servicios básicos y el impacto de un turismo sin límites. Lo analizamos.

Leer en El Independiente, 19 julio 2026

Protesta por la venta del antiguo centro de menores de San Miguel Alto. albayzín habitable archivo

El pasado abril, coincidiendo con la presentación de «El Albaicín. Recorridos, lugares, personajes y vivencias», del médico Miguel Ángel López Ruz, el periodista Alejandro V. García entrevistó al autor de la guía, que describió como una memoria sentimental del barrio. A los dos les une una larga amistad que comenzó en la niñez, con el Albaicín como escenario. «El Albaicín que yo conocí no volverá», era el titular de aquella entrevista publicada en El Independiente de Granada. Y esta pregunta, con su respuesta, resumen un estado de opinión en el barrio y en la ciudad: 

― Nosotros conocimos un Albaicín que no era ni remotamente Patrimonio de la Humanidad sino más bien patrimonio de los humanos… Si tuvieras que explicar a un visitante del siglo XXI cómo era aquel barrio, ¿qué habría que suprimir y qué añadir?

 
― Suprimir nada, pero quizá sí minorar, por ejemplo, el bum turístico porque la habitabilidad allí se ha dificultado mucho. No hay tiendas, no puedes comprar pan o leche. Y vecinos hay pocos. Los de toda la vida son residuales, un 5%. Después hay vecinos de élite que viven en grandes casas adosadas o cármenes y luego inquilinos temporales. Y, por último, turistas de una, dos o tres noches. El Albaicín que nosotros conocimos tenía tres o cuatro veces más pobladores, y todo tipo de comercios: zapaterías, lecherías, vaquerías, tiendas de hilos o practicantes. Ahora, como casi no hay autóctonos, no existen esos comercios. Se debería dedicar un porcentaje de viviendas a personas normales, reducir los impuestos a los comercios, que no hubiera un único centro de salud, más actos culturales. Es decir, devolver la vida al barrio y llevar a vivir allí a más albaicineros porque quienes habitan esas casas de élite no son los que nosotros conocimos. 

Foto: Tom Leif Eggert/archivo

Unas pocas frases que repasan algunos de los males que afectan al barrio, sin olvidar una pincelada sobre el diagnóstico de un médico y vecino de toda la vida como es Miguel Ángel López Ruz, que cobra en este momento un significado especial: «que no hubiera un único centro de salud».

El centro de salud Albaicín, el único ubicado en el barrio, está a unos pasos del Mirador de San Nicolás y sufre desde hace años los males del colapso de la Atención Primaria. «He tenido nueve médicos de cabecera diferentes en tres años», explica la presidenta de la Asociación de Vecinos Albayzín, Marga Marín, en una conversación con El Independiente de Granada ante el cierre del otro centro de salud que, fuera de los límites del barrio, también da cobertura a una parte de sus vecinos, el de Fortuny-Velutti de la calle Tinajillas. A partir del cierre se les va a trasladar -en su mayoría- al de Gran Capitán. La reorganización incluye también trasvase de usuarios al centro de salud del Realejo y otro paso que está desconcertando a los residentes: llevarlos a la Rosaleda, que acaba de inaugurar instalaciones. 

La presidenta de la asociación de vecinos lamenta que no se tengan en cuenta las características especiales del barrio y su población. «Cogen un plano y trazan una línea directa», critica para reprochar también el cálculo que hace la Junta para defender la cercanía de Gran Capitán, «a ocho minutos andandao de Velutti», decía en el comunicado con el que confirmó el cierre. «Si vas desde San Juan de los Reyes, es media hora andando», replica mientras recuerda que a un centro de salud vas cuando estás enfermo. Añade, además, un dato de interés para comprender cómo afectará esto a la atención diaria a los pacientes, sobre todo en las visitas que médicos y enfermeras hacen a domicilio. «¿Me quieres decir cómo va el médico desde la Rosaleda a los Cármenes de Gadeo?». Los centros de salud tienen que estar cerca de la población a la que atienden, apostilla.

Tanto la Asociación de Vecinos Albayzín como Albayzín Habitable, el otro colectivo ciudadano movilizado para reivindicar un cambio de rumbo, coinciden en la preocupación existente por los cambios sanitarios. 

Centro de salud del Albaicín. archivo

Como detalla una de las portavoces de Albayzín Habitable, Paz Martínez, a El Independiente de Granada, la Junta ni siquiera ha concretado a los usuarios de Fortuny Velutti cuándo se formalizará el cierre contra el que vienen batallando desde hace más de un año. No lo han notificado oficialmente la fecha, lo que les lleva a pensar que terminarán haciéndolo «con nocturnidad y alevosía». 

A todo ello se suma el trasvase hacia la Rosaleda de pacientes que antes eran atendidos en el barrio. También está ocurriendo con vecinos y vecinas de Haza Grande. «Es otro golpe más al Albaicín», resume Paz Martínez haciendo hincapié en el temor vecinal a lo que pueda esconder esta reorganización: el posible cierre del centro de salud del Albaicín. Y, si no tienes este servicio esencial, «qué hacemos con la gente mayor que vive en el barrio, con las personas con movilidad reducida o con problemas crónicos», se pregunta para advertir que esto también provocará un éxodo. 

Todo forma parte de una finalidad: «que el Albaicín sea un parque temático, hacerlo turístico. Y los vecinos estorbamos. Nos hacen la vida imposible», añade la portavoz de Albayzín Habitable. 

«Empiezas por quitar gente y a saber dónde acaba», señala por su parte Marga Marín.

Una de las protestas por el cierre del centro de salud de Fortuny-Velutti. indegranada

Un barrio con el transporte público colapsado por el turismo

Esta reorganización sanitaria aflora otro de los graves problemas del barrio Patrimonio de la Humanidad: la movilidad. De un lado por la falta de conexiones a través del transporte público, ya de por sí absolutamente saturado por los turistas. 

Como explican a este diario residentes del barrio, a los minibuses de las líneas del transporte público suben incluso grupos de turistas con sus guías. Para la presidente de la Asociación de Vecinos del Albayzín, sería necesario plantear alternativas, como que la N9 discurriera por Gran Vía para asumir parte del flujo de turistas hacia el Albaicín -Carretera de Murcia- en los autobuses con mayor capacidad.

En materia de movilidad, la situación de la Carrera del Darro también es motivo de queja, al cuestionar la decisión municipal de cortarla al tráfico cuando la afluencia de visitantes desborda la vía y hace incompatible el paso de vehículos. En esto coinciden en sus críticas las representantes de los dos colectivos. Y ponen ejemplos. En el Albaicín no hay supermercados -no quedan ni tiendas-, así que la compra hay que hacerlas en supermercados que, como poco, están a dos kilómetros del barrio. Un sábado, una vecina subía con su compra en taxi y, al llegar a la Carrera del Darro, tuvo que bajarse con las bolsas y seguir caminando.

«¿Así se puede vivir?», es otra de las preguntas que lanza Marga Marín, que detalla otros ejemplos de las dificultades a las que se enfrenta el vecindario. Ella tiene que caminar un kilómetro para reciclar. Pero, qué ocurre con las personas mayores. «Mientras tienen piernas siguen en el barrio, hasta que la falta de autonomía les lleva a mudarse con sus hijos o al centro». Al final, su conclusión es similar a la de Paz Martínez: «Quiere que nos vayamos pronto». Y esa reflexión da paso a hablar sobre otro grave problema: la vivienda. «Los que pudimos comprar casas cuando eran asequibles seremos los únicos que quedaremos», porque los albaicineros más jóvenes están siendo expulsados del barrio. 

Aglomeración de gente en la Carrera del Darro el pasado 3 de mayo. indegranada

Cierran los comercios de productos básicos, abren hoteles y pisos turísticos

Lamenta que no haya conciencia de que un barrio tiene que estar habitado. Pero cierran los comercios, las tiendas, las panaderías, se teme por el centro de salud… Y abren hoteles y viviendas turísticas.

Recientemente ha habido varios ejemplos de esta presión turística. De un lado, la venta del antiguo Centro de Menores de San Miguel Alto. La Junta lo ha sacado a subasta, tras acordar con el Ayuntamiento de Granada un cambio urbanístico que permitirá convertirlo en hotel. La protesta ciudadana se evidenció en una concentración en el excepcional mirador de ese enclave que se quiere sacar a la venta. Aunque la subasta quedó desierta, la Junta no ha dado marcha atrás en sus planes y el Ayuntamiento de Granada descartó comprarlo. La petición vecinal es convertir ese recinto en un equipamiento para el barrio, que carece de ellos.

Aunque el gobierno local que preside presume de haber sacado al Consistorio del agujero económico que arrastraba desde los anteriores mandatos del PP con José Torres Hurtado, la alcaldesa, Marifrán Carazo, pidió «ser realista». Rehabilitar y poner en funcionamiento un inmueble cuesta «muchos millones» y el Ayuntamiento de Granada tiene todavía en propiedad muchos edificios que han estado cerrados. Además, consideró que había que respetar la decisión de la Junta. La venta del antiguo centro de menores se planteó para obtener financiación para la compra de El Cubo, que se convertirá en sede judicial. La operación deberá completarla Vox, que tras su pacto de Gobierno con el PP, ha asumido las competencias de Justicia.

Hay más ejemplos, como la venta del Convento de Santa Inés, donde está ubicado el Centro Albayzín, una escuela de formación en artesanía, restauración y rehabilitación. Un conglomerado madrileño, el grupo Didra, lo ha adquirido -a los Hermanos Obreros de María- por 1,5 millones de euros. Como apunta Paz Martínez, si tuviera interés en darle un uso vecinal y social, esa cantidad no representa un gran esfuerzo para un Ayuntamiento como el de Granada. 

Recientemente ha habido varios ejemplos de esta presión turística. De un lado, la venta del antiguo Centro de Menores de San Miguel Alto. La Junta lo ha sacado a subasta, tras acordar con el Ayuntamiento de Granada un cambio urbanístico que permitirá convertirlo en hotel. La protesta ciudadana se evidenció en una concentración en el excepcional mirador de ese enclave que se quiere sacar a la venta. Aunque la subasta quedó desierta, la Junta no ha dado marcha atrás en sus planes y el Ayuntamiento de Granada descartó comprarlo. La petición vecinal es convertir ese recinto en un equipamiento para el barrio, que carece de ellos.

Aunque el gobierno local que preside presume de haber sacado al Consistorio del agujero económico que arrastraba desde los anteriores mandatos del PP con José Torres Hurtado, la alcaldesa, Marifrán Carazo, pidió «ser realista». Rehabilitar y poner en funcionamiento un inmueble cuesta «muchos millones» y el Ayuntamiento de Granada tiene todavía en propiedad muchos edificios que han estado cerrados. Además, consideró que había que respetar la decisión de la Junta. La venta del antiguo centro de menores se planteó para obtener financiación para la compra de El Cubo, que se convertirá en sede judicial. La operación deberá completarla Vox, que tras su pacto de Gobierno con el PP, ha asumido las competencias de Justicia.

Hay más ejemplos, como la venta del Convento de Santa Inés, donde está ubicado el Centro Albayzín, una escuela de formación en artesanía, restauración y rehabilitación. Un conglomerado madrileño, el grupo Didra, lo ha adquirido -a los Hermanos Obreros de María- por 1,5 millones de euros. Como apunta Paz Martínez, si tuviera interés en darle un uso vecinal y social, esa cantidad no representa un gran esfuerzo para un Ayuntamiento como el de Granada. 

Categoría:Novedades, Prensa
Artículo anterior
[PRENSA] La Junta desoye las peticiones vecinales y cerrará el centro de salud Fortuny-Velutti
15 49.0138 8.38624 1 1 4000 1 https://albayzin.info 300 0