[PRENSA] Una Granada idealizada entre la utopía y la realidad
Una exposición que se podrá ver del 26 de febrero al 30 de abril en el Colegio de Arquitectos de Granada
El río Darro discurriendo como un parque lineal por la calle Reyes Católicos, edificios del siglo XIX convertidos en auditorios efímeros, las paratas de la almunia del Chapiz transformadas en un centro de interpretación de los jardines y huertas nazaríes… ¿utopía o realidad? Son tres de los treinta proyectos elaborados el curso pasado por los matriculados en el máster de habilitación de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Treinta propuestas que, desprovistas de cualquier prejuicio y con absoluta libertad creativa, muestran una visión de Granada rupturista, pero a la par realista.
«Cada una de estas obras está concebida como si se pudieran acometer mañana», comenta Ainhoa Church, que será la comisaria junto a Javier Elices de una exposición que se podrá ver del 26 de febrero al 30 de abril en el Colegio de Arquitectos de Granada –la inauguración será a las siete de la tarde–. Ainhoa y Javier son dos de los treinta alumnos participantes, tutorizados por los profesores Chema Lapuerta, José Mayoral y Adelino Magalhaes.

«Esto se lleva haciendo desde hace doce años; en ediciones anteriores se ha trabajado sobre Zagreb, Oporto, Madrid… y el año pasado se decidió que fueraGranada, todo un reto al tratarse de una capital con un patrimonio tan impresionante», indica Ainhoa. En la muestra del Colegio de Arquitectos se podrán ver ciento cincuenta paneles y los interesados también dispondrán de un catálogo de doscientas páginas editado por TC Cuadernos.
Más allá de fabulaciones, cada uno de los treinta planteamientos tienen mucho de verosímiles. Para ello, esos futuros treinta arquitectos –actualmente ya lo son– realizaron un viaje de tres días para conocer Granada sobre el terreno. No pararon ni un segundo. Visitaron el Cubo de Campo Baeza y la Estación de Alcázar Genil de Jiménez Torrecillas, la Alhambra y el Generalife, San Miguel Alto, los miradores, el Paseo de los Tristes, la Murallaza Nazarí y los barrios del Albaicín y el Sacromonte, pero también otros sitios de interés –y con problemas por resolver– como el Barranco del Abogado o la mina de oro de Lancha de Cenes. Dedicaron, además, una mañana entera para recorrer la Escuela de Arquitectura de Granada y tener un encuentro con el catedrático Juan Domingo Santos, que les habló de los retos urbanísticos de Granada, con especial énfasis en la Vega y la Azucarera de San Isidro.
Cada uno de los treinta diseños merecerían un reportaje, pero profundicemos en los tres apuntados unas líneas más arriba. El primero de ellos, el de recuperar el cauce urbano del Darro ‘desnudándolo’ de la bóveda erigida en los siglos XIX y XX, plantea una especie de corredor transitable con cuatro placetas sensoriales. Lo firma Jaime Sánchez. El segundo, de William Mulvihill, se llama ‘Itinerancias sonoras’ y tiene la singularidad de desarrollarse bajo una perspectiva empresarial. Se trata de rescatar la memoria sonora de inmuebles como el Museo Meersman, a los pies de la Alhambra, generando estructuras ligeras y desmontables. El tercero, de Eugenia Abejón, presenta que la Almunia del Chapiz cuente con varios equipamientos divulgativos, levantados en cada uno de los cuatro niveles, sobre la horticultura en el Reino de Granada.
Propuestas de todo tipo
Subrayamos esos tres, pero los otros veintisiete no tienen desperdicio. Reinventar el aparcamiento de la calle Zenete en un teatro con vestíbulo ajardinado, horadar el Barranco de los Negros para hacer el Museo del Flamenco con una planta basada en los movimientos de la bailaora Manuela Carrasco, la rehabilitación de la Abadía del Sacromonte, la implatación de una industria maderera en torno al chopo en el Hoyo de la Campana, la regeneración del Paseo de Romayla… todo se podrá ver en ‘Utopia, ciudad y realidad: Granada’ del Colegio de Arquitectos (plaza San Agustín, 3) durante los meses de marzo y abril.

Javier Elices asegura que Granada es una urbe muy atractiva para todo el mundo, sobre todo para los profesionales de la arquitectura, «porque tiene una clara identidad y porque todo es bonito». «Cualquier intervención da un poco de miedo», comenta sonriendo. «Sobrecoge por su belleza, y a mí me ha alucinado la inteligencia de los que idearon la Alhambra para trazar canalizaciones y sistemas de riego para lograr una especie de oasis», indica Ainhoa Church.Arriba, dibujo de la intervención en el aparcamiento de calle Zenete. Abajo, Palacio del Visir en la Almunia del Chapiz y Azucarera. JAVIER ELICES / BLANCA HERNÁNDEZ / MARTA QUINTANILLA
En el otro lado del fiel de la balanza, también hay asignaturas pendientes que requieren de un debate sosegado y especializado. Es el caso de la gentrificación y las trabas que implica el turismo de masas para la ciudadanía, y las dificultades de accesibilidad a zonas como el Albaicín. También son conscientes de la sensibilidad de determinados segmentos de población respecto a ‘tocar’ espacios como el Paseo de Romayla.
Granada, coinciden Ainhoa y Javier, es paisaje y paisanaje. Un pasado dos veces milenario que, bajo su punto de vista, también se debe abordar desde una perspectiva contemporánea. ¿Cómo? ‘Utopía, ciudad y realidad: Granada’.

