Un paseo familiar entre botellones

Sábado 8 de octubre de 2022. 21:00 horas de la noche. Paseo al perro junto a mi mujer, mi hija de 9 años y una amiga suya que se ha quedado este fin de semana a dormir en casa. Decidimos dar una vuelta por nuestro maravilloso barrio, acompañado por una magnífica temperatura. Las pequeñas quieren visitar de noche el Arco de las Monjas, contiguo al Palacio de Dar Al Horra, para fotografiarlo y adjuntarlo a un trabajo que están haciendo en clase.

Iniciamos el paseo por la Cuesta Marañas, actualmente en estado lamentable por una buena causa. Es el acceso momentáneo de maquinaria a las obras del barrio del Zenete que tan bonitas están dejando las calles agraciadas con esta intervención. Apenas podemos avanzar sin tropezarnos o resbalarnos, pero mi mujer y yo nos miramos con una sonrisa sabiendo que en breve este tramo dañado también será renovado por completo.

Nos asomamos a Cruz de Quirós para empezar el tramo duro de subida y al girar la esquina ya se puede notar ese olor fuerte a hierba ilegal pero que por alguna desconocida razón en Granada no se persigue su consumo. Pasamos por el Mirador Ojo de Granada. Alrededor de 30 jóvenes se dan cita en el lugar, con la música a todo volumen, sus porros de rigor y sus cubatas. Vecinos y turistas nos cruzamos miradas de incredulidad ante lo evidente.

Avanzamos con dificultad hacia el Carril de la Lona tras sortear un tráfico denso en Cruz de Quirós (¡retenciones en pleno corazón del Albaicín!) y nos dirigimos hacia la Placeta de los Chinos. Otro grupo de unos 20 jóvenes monta una fiesta por su cuenta. Más música, más sustancias estupefacientes a la vista (y olfato) de todo el mundo, más consumo de alcohol en vía pública. Aquí se le añade el apoyo logístico de un coche estacionado donde no debe, que hace las veces de almacén, de repositorio de alcohol y de altavoces para la música.

Al querer acceder por el callejón Ladrón de Agua tenemos que dar rápidamente la vuelta al encontrarnos con otros 5 jóvenes haciendo sus necesidades en el muro del antiguo Carmen de las Maravillas. Decidimos volver tras nuestros pasos y rodear por la Plaza de San Miguel Bajo en dirección a la Placeta del Gallo. Esta calle peatonal, al estar videovigilada, presenta un aspecto inmaculado y da sensación de seguridad.

Llegando ya al Arco de las Monjas nos vemos envueltos entre canciones como si estuviéramos en el Granada Sound. Después de afinar el oído (y la vista) nos damos cuenta de que otra fiesta se está desarrollando, esta vez sobre la muralla zirí, una zona cerrada al público y abandonada desde tiempo inmemoriales, pero que es impunemente asaltada a diario.

Los botellones en el barrio granadino Patrimonio de la Humanidad no son algo nuevo. Esta lacra viene de lejos. Con el cierre del botellódromo en el año 2016 aumentó en el barrio esta vergonzosa práctica, llegando a ser insostenible para los cada vez menos vecinos que quedamos en el barrio. La organización de fiestas ilegales en vía pública debe ser perseguida sin descanso por cualquier Gobierno local.

Esta semana se denunció públicamente la permisividad del Ayuntamiento ante los macrobotellones organizados en San Miguel Alto. Seamos conscientes de que el problema no se focaliza tan solo en este punto, ni se reduce a la ingesta de alcohol. Es algo mucho más complejo y grave que necesita la respuesta firme y contundente de todos los estamentos de nuestra sociedad.

El consumo de alcohol y estupefacientes provoca inseguridad en las calles e insalubridad en las calles por la falta de limpieza de la vía pública durante los fines de semana. La música a todo volumen provoca insomnio y malestar para los residentes. Cuando regresamos a casa de este paseo nocturno, mi mujer y yo nos volvimos a preguntar si hacemos bien en seguir apostando por vivir en un barrio tan querido para nosotros pero que tan difícil nos lo pone en nuestro día a día como familia. Siempre nos asaltan las dudas, pero tenemos la esperanza de que algún día el Gobierno Municipal ataje de raíz los problemas cotidianos de este bello lugar.

Por un barrio más limpio, más tranquilo, más habitable.

Jaime Martín

Vecino del Albaicín Bajo

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3 comentarios

  • Sole

    Que pena y que vergüenza, no entiendo porque no hay muchas cámaras en este barrio maravilloso y que tanta gente visita.
    La policía no quiere entrar cuando se les llama, a los vecinos no nos hacen ni caso, quieren que dejemos el barrio y mientras tanto dejan que la juventud se drogue, un ejemplo de ciudad sucia y corrupta, vergonzoso.

    19 octubre, 2022 at 19:59 Reply

  • Liliana

    Como ha dicho Marisol en su comentario,estoy de acuerdo de que se deben hacer llegar estás quejas a las administraciones. Este post está muy bien. Gracias por escribirlo con tanto detalle.
    Pero los ciudadanos tenemos otros canales para manifestar nuestro descontento. Luchemos por mantener un barrio lleno de historia y no lleno de botellones, pis, porros y altavoces!

    18 octubre, 2022 at 22:50 Reply

  • Marisol

    Es un barrio en declive por la inacción de la alcaldía.no sé si les llegan estás quejas o hay que hacer algo más, ir al ayuntamiento y registrar la queja, supongo que también se puede hacer en el registro de plaza aliatar, háganlo por favor

    18 octubre, 2022 at 19:20 Reply