PRENSA: Más de mil vecinos «ocupan» la Rambla de Barcelona en contra del «turismo masificado»

Bajo el lema de «Barcelona no está en venta», la movilización organizada por una sesentena de entidades ha recorrido el paseo y el mercado de la Boqueria

Más de un millar de personas han «ocupado» este sábado la Rambla bajo el lema de «Barcelona no está en venta». La movilización, convocada por la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) con el apoyo de una sesentena de organizaciones, ha reunido a activistas de múltiples sectores -vivienda, trabajo, ecología, barrios, cultura…- que han clamado contra el «turismo masificado» y a favor del “derecho a vivir en la ciudad”.

El turismo ha servido de catalizador, de nuevo, de una insatisfacción más profunda sobre las condiciones de vida de los barceloneses en la recta final de la crisis que contrasta con el gran éxito turístico de la ciudad. Durante más de dos horas, los manifestantes han recorrido la popular vía de la capital catalana para denunciar «la especulación con la vivienda», la “destrucción del comercio de proximidad” y «la degradación del espacio público», así como reclamar «una cultura accesible», el “fomento del transporte público y no contaminante” y políticas para la igualdad de género y la reducción de las desigualdades. También han entrado en el mercado de la Boqueria, donde han desfilado con pancartas y carritos de la compra en favor del comercio de barrio.

La movilización se produce justo un día después de que el gobierno de Ada Colau aprobara en el pleno, con los votos de ERC y CUP y tras meses de dura negociación, el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), con el que veta la apertura de nuevos hoteles en el centro y permite un moderado crecimiento en los barrios periféricos. Para las entidades vecinales contrarias al turismo masivo, el texto aprobado es insuficiente porque no impide que crezcan las plazas hoteleras y por extensión la llegada de turistas a la ciudad. Para las asociaciones de comerciantes y hoteleros, en cambio, el PEUAT supone una “radicalización” de las políticas municipales que “no resolverá” los perjuicios que denuncian los vecinos en materia de espacio público.

Entre los manifestantes han podido verse también cargos municipales como la edil de la CUP Maria José Lecha o la concejal de Ciutat Vella por BComú, Gala Pin.

El responsable de urbanismo de la FAVB, Camilo Ramos, en declaraciones a Efe, ha valorado positivamente el acto y ha destacado la transversalidad del movimiento que «pide que en Barcelona se reconquisten espacios que antes habían sido de los ciudadanos, como la Rambla». Asimismo, ha indicado que se trata de una iniciativa que quiere poner en relieve «un problema cada vez más extendido en la ciudad como es la expulsión en determinados barrios de las personas con rentas más bajas debido al aumento del precio de los pisos de compra o de alquiler, así como la transformación de muchos pisos en viviendas turísticas».

El acto ha finalizado con la lectura de un manifiesto que resalta que «en la última década el fenómeno especulativo ha adquirido una dimensión global, impulsado por el capital financiero y la complicidad de las elites políticas de Madrid y Catalunya, que quieren transformar la ciudad en un gran negocio».

En 2016 la capital catalana rozó los 20 millones de noches de hotel -el doble que hace 12 años- y los establecimientos de la ciudad (el conjunto de hoteles, aparthoteles, moteles, hostales, pensiones, fondas y casas de huéspedes) acogieron 7,5 millones de clientes, según los datos de cierre del año pasado recogidos en la Encuesta de Ocupación Hotelera. Los años 2015, 2014 y 2013 también batieron récords de pernoctaciones.

Los barceloneses ya casi no pisan la Rambla. Más bien la evitan. El paseo que en el pasado fue un epicentro de la vida cultural y el ocio de la ciudad se ha convertido en una ruta turística. Los cafés de antes ahora ofrecen paella congelada y sangría; las tiendas de siempre se han transformado en mega stores de multinacionales del textil. Pero los vecinos de Barcelona quieren recuperar la Rambla, símbolo del «territorio guiri«, en el que se han convertido varios barrios de la ciudad. Por ello este sábado diversos colectivos sociales y vecinales han llamado a ocupar el paseo bajo el grito «Barcelona no está en venta».

De la protesta de este sábado destaca, en primer lugar, la confluencia de sus convocantes. Desde la histórica Federación de Vecinos de Barcelona a los nuevos grupos de activistas surgidos de la consecuencias negativas del turismo, como la subida insostenible de los alquileres o los problemas de convivencia que provocan algunos visitantes: la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible o el Sindicato de Alquilados.

«El modelo de gentrificación de la ciudad expulsa al vecindario de los barrios, fomentando la sobre-explotación turística de Barcelona como sucede en otras ciudades», dice el manifiesto leído al final de la protesta. «El acceso a la vivienda digna y asequible para todos es inexistente en la ciudad», ha sido una reivindicación que se ha sumado a la denuncia de la precariedad laboral, los efectos sobre el medio ambiente del turismo masivo y de la uso del espacio público para hacer negocio.

La protesta en la Rambla ha sido un punto de encuentro de diversas luchas, y no quedará sólo en eso. Mientras tanto, miran fuera sufriendo por el destino de Barcelona. Una pancarta remarcaba la amenaza: «Aprended de Venecia».

Fuente: La VanguardiaEl DiarioABC


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