Los expertos catalogan más de 5.000 pintadas en zonas turísticas

pintadasUna empresa granadina ha creado una base de datos sobre las firmas que ocupan paredes y todo tipo de mobiliario urbano en la ciudad Han identificado a 300 ‘manos’ detrás de los sprays

Granada Hoy, 21-09-2014

Granada es una ciudad de gran valor patrimonial con joyas como la Alhambra, el Albaicín y todo el casco histórico. Una realidad que choca frontalmente con la actividad urbana de los grafiteros, que utilizan los muros y paredes de los edificios y monumentos de la ciudad para dejar sus huellas. Una práctica que no cesa y que deja estampas tan poco acertadas como pintadas en la fachada de la Catedral, en iglesias declaradas bien cultural, en las calles del Albaicín y hasta en el propio entorno de la Alhambra. Porque, como en todo, hay que diferenciar entre un grafiti artístico y de calidad realizado en zonas permitidas o sin catalogación y las pintadas y firmas que ensucian monumentos y calles. Y casi ninguna se libra.

El hecho es tan preocupante que las administraciones llevan años intentando atajarlo. En Granada, en 2009 la propia Unesco alertó de las pintadas en el Albaicín, catalogándolas de «problema muy grave». Un hecho que hizo a los políticos ponerse las pilas para intentar reducir las pintadas. Ahora, hay una brigada policial dedicada a los grafitis, planes de limpieza especiales y hasta penas de cárcel por delito penal cuando se hace una pintada o grafiti en un lugar catalogado. Incluso el año pasado el Ayuntamiento anunció la creación de un mapa de grafitis para tener limpia la ciudad para 2014 (algo que no se ha conseguido) ya que calculaba que el 80% de los espacios patrimoniales de la ciudad estaban dañados. Incluso se van a ofrecer espacios libres para pintar con libertad.

Pero, ¿cuántos grafitis hay en Granada? El dato exacto es imposible de saber porque cada día desaparecen unos por las labores de limpieza pero aparecen el doble. Sólo en la zona centro y el casco histórico de la ciudad hay más de 5.000. Esa es la cifra que ya tiene registrada la empresa PIBE Pericia Caligráfica y Documentoscopia, que realiza desde hace cinco años una base de datos con los grafitis -más bien las pintadas y firmas por diferenciarlos de las obras pictóricas de otros artistas del aerosol- que existen en las calles de Granada, principalmente las zonas BIC, Centro, Albaicín y Realejo- convertidas en un lienzo en blanco para esta práctica. Una base de datos que no deja de crecer y que puede ser de mucha utilidad para el Ayuntamiento, la Policía o la Fiscalía a la hora de abordar este asunto.

Pero van más allá. No sólo tienen un registro de estas firmas sino que con sus análisis caligráficos han podido ya adjudicar la autoría de las mismas a más de 300 ‘manos’, anónimas por supuesto y sólo identificables por sus alias o tags.

Esta iniciativa surgió hace cinco años cuando Pilar Parra y Begoña González realizaban un máster de pericia caligráfica. Entonces surgió como proyecto personal la idea de registrar, de catalogar las firmas y grafitis que llenan las calles de la ciudad, fundamentalmente del centro por su catalogación especial. Desde entonces, siempre van cámara en mano fotografiando todas las firmas nuevas que descubren y registran por calles, tipo y posible autor. «No conocemos a nadie, sólo sus manos y su forma de escribir», aseguran.

El Albaicín, la calle San Jerónimo y todo su entorno -como la zona de Almona del Boquerón-, la Gran Vía, Calle Elvira, la zona del barrio de la Magdalena o calle Gracia, son las vías en las que más pintadas han detectado. «Suele ser escritura rápida en la que cada autor deja su sello, su firma, su nombre». Pero también hay mensajes políticos -referidos muchos a Libia, Palestina o a la crisis económica- «y sobre todo de amor».

El funcionamiento es sencillo si se es experto. Hacen las fotografías y someten la letra a un estudio caligráfico (analizan tamaño, bordes, ángulos…) de forma que pueden identificar las pintadas o firmas que una misma persona realiza por la ciudad. Los más activos, por ejemplo, «Casper, Safary, Farlopa, Hilos, Salsa y Üella», recuerda González. «Podemos llegar a saber, por ejemplo, que una misma persona tiene un grafiti en la calle Santa Isabel, el Banco de España o la calle Duquesa», explica Parra. Porque la relación de un sujeto con su escritura es indisociable. La escritura es irrepetible en cada persona. La empresa también está realizando investigaciones de grafitis en otras provincias españolas.               pintada hito

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