La Alhambra aumenta su patrimonio con la compra de un cuadro de Fernando Marín

Cuadro de Fernando Marín adquirido por el Patronato de la Alhambra con un paisaje de  Granada desde El Avellano ID 2014

Cuadro de Fernando Marín adquirido por el Patronato de la Alhambra con un paisaje de Granada desde El Avellano ID 2014

NOTA: Con una vista de Granada desde el Camino del Avellano, de Fernando Marín (1737-1818) que fue vecino del Bajo Albayzín.

Ideal, 11-07-2014

El Patronato de la Alhambra y Generalife ha incrementado su patrimonio artístico con la compra del cuadro del pintor y académico Fernando Marín Chaves (1737-1818) «Vista de Granada desde la Fuente del Avellano», adquirido a través de la compra directa a un coleccionista privado por 60.000 euros.

El cuadro, un óleo sobre lienzo, podrá visitarse hasta el próximo mes de septiembre en el Museo de Bellas Artes, ubicado en el Palacio de Carlos V, ha informado la directora general del Patronato de la Alhambra y Generalife, María del Mar Villafranca.

Según Villafranca, la obra, que se conserva en buen estado, tiene un gran valor artístico y documental al ofrecer una de las mejores panorámicas del valle del Darro en la historia gráfica de Granada.

Muestra, dice, la ciudad sin las transformaciones urbanas de los primeros años del siglo diecinueve, debidas a la ocupación napoleónica y, años más tarde, a las desamortizaciones que modificaron la imagen de buena parte de Granada.

«Vista de Granada desde la Fuente del Avellano», de 1798, fue un encargo del viajero romántico Nicolás de la Cruz, conde de Maule (1757-1828), tras visitar Granada.

La vista fue tomada desde una curva del camino de la Fuente del Avellano que sobresale sobre el valle del Río Darro para salvar el promontorio, en cuya parte alta se ubican los restos del Castillo de Santa Elena.

Según los investigadores Antonio Gámiz y Antonio Orihuela, en primer plano y como protagonistas del cuadro aparecen las figuras de dos personajes que, seguramente, se corresponden con el conde de Maule, Nicolás de la Cruz y Bahamonde (Chile, 1757 – Cádiz, 1828), promotor de la obra, con Sebastián Sánchez.

El conde de Maule fue un polifacético personaje ilustrado que, tras una breve carrera militar en Chile, decidió aventurarse en el comercio y se trasladó a Cádiz en 1783.

El lienzo ha sido sometido a un tratamiento de conservación y puesta a punto por parte de la restauradora del Museo de Bellas Artes de Granada, Carmen Juliá.

Uno de los principales valores del cuadro, que formará parte de las colecciones museográficas del Patronato de la Alhambra y Generalife, es que apenas se conservan testimonios paisajísticos de aquella época, sólo reproducciones de las pinturas de las Sala de los Reyes realizadas por Sánchez Sarabia, según Villafranca.

Fernando Marín Chaves fue miembro de la Escuela Granadina de Pintura.

En sus comienzos, su estilo se asimilaba al barroco andaluz, aunque poco a poco se especializó en cuadros religiosos con los que decoró muchas de iglesias granadinas, situadas en Santa Fé, Cájar, Algarinejo, Alomartes o Berja, además de otros templos como la Colegial de Baza o la Catedral de Guadix.

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