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PRENSA: Los secretos del subsuelo: los últimos descubrimientos de época romana en Granada

El subsuelo de Granada ofrece sorpresas en cuanto alguien se aventura a excavar. En los últimos años el pasado romano de Granada ha aflorado de forma continua, tanto en la capital como en la provincia, con descubrimientos como las termas y el mosaico en Los Mondragones, el sarcófago de la plaza Villamena, el dominus de Salar, unas termas en el Albaicín, el mosaico en la plaza Rafael Guillén los restos cerámicos, tumbas tardoromanas y murales encontrados durante la construcción del Metro en el cruce del Camino de Ronda con la calle Recogidas, junto a la gasolinera.

El sarcófago romano de Villamena

Trabajos de extracción del sarcófago.

Trabajos de extracción del sarcófago. ÁLEX CÁMARA

Un adulto, joven, de sexo masculino, posiblemente un patricio, que no conserva restos de ajuar y con unos restos de cuero a los pies de lo que podrían ser unas sandalias del ejército con restos de unas tachuelas de hierro. Es lo que en una primera fase de investigación ha salido a la luz del sarcófago  romano  de plomo del siglo III d. C. encontrado en la plaza de Villamena en mayo de 2019. Un descubrimiento excepcional y sumamente raro dentro del mundo de la arqueología que generó una gran expectación.

El dominus de Salar

El yacimiento de Salar.

El yacimiento de Salar. CARLOS GIL

La villa romana de Salar  está viviendo un verano de esplendor con la sucesión de descubrimientos durante la cuarta campaña de excavaciones. El último gran hallazgo, quizás el más esperado, tuvo lugar este verano, cuando se desenterró la parte del gran mosaico de cacería donde, por fin, aparece el rostro del dueño de la villa, el dominus, que quiso aparecer como un héroe griego reflejando los valores que debía tener todo aristócrata, como valor y coraje. Este mosaico fue el suelo de la que sería pasillo del peristilo de esta lujosa casa de campo, y que sería la que repartiría el paso hacia las distintas estancias presentes en la casa.

Las termas de Los Mondragones

Termas de Los Mondragones.

Termas de Los Mondragones. ÁLEX CÁMARA

Durante décadas, los militares han estado haciendo prácticas de tiro en este solar sin saber que, bajo sus pies, se encontraban los restos de unas termas  romanas y otros edificios de gran entidad de los siglos III y IV d.C. Estos vestigios volvieron a aflorar  en febrero de 2018 durante unas catas arqueológicas previas a la demolición de las naves situadas en las antiguas instalaciones del Ministerio de Defensa. Los restos de las termas romanas se localizan en los suelos reservados para un futuro espacio público y forman parte de la villa romana descubierta en 2013, cuando el equipo de arqueólogos dirigidos por Ángel Rodríguez descubrió dos grandes mosaicos romanos, un molino de aceite, 75 sepulturas tardo-antiguas y una iglesia paleocristiana. El entramado de la villa se completa ahora con el descubrimiento de las termas  y del resto de edificios.

Termas romanas en el Albaicín 

Hallazo en el Albaicín.

Hallazo en el Albaicín. R. G.

Los trabajos arqueológicos en un solar de la calle Gumiel de San José en el Albaicín documentaron en febrero de 2019 una galería de unos tres metros de altura y una terma del municipio iliberitano, así como la cabeza «laureada» en mármol blanco, de un emperador romano , posiblemente de origen hispano, que ha sido depositada en el Museo Arqueológico. Los trabajos arqueológicos descubrieron unas  galerías romanas  que discurren bajo el jardín y el edificio del Carmen del Zenete. Son cinco galerías con planta octogonal construidas en opus caementicium que alcanzan una cota de 2,80 metros de altura y una longitud conocida de 28 metros.

Mosaico romano del Zaidín

Mosaico en la plaza Rafael Guillén.

Mosaico en la plaza Rafael Guillén. ÁLEX CÁMARA

El pasado romano de Granada sigue aflorando. En esta ocasión, el equipo de arqueólogos que trabaja en la villa romana encontrada en la plaza Rafael Guillén, en el Zaidín, han desenterrado un gran mosaico romano de 20 metros cuadrados y una piscina. Lo que se conoce de los restos romanos en el Zaidín, en la zona de Vergeles, es que había un gran edificio con gran peristilo que se descubrió en los años 90. Antes, en el 89, se hizo una intervención bajo los edificios de viviendas cercanos y se puso al descubierto un balneario propio, lo que daba señal de la presencia de una gran villa romana para la ciudad.

PRENSA: Granada a toda vela. Historia sobre la Real Fábrica de Lona de Granada, situada en el Albayzín

¿Sabías que la mayor parte de las velas y aparejos de la flota de la Armada Española de finales del XVIII se fabricaban en Granada, en concreto en la Real Fábrica de Lona de Granada, situada en el Albayzín, algunas de cuyas calles conservan en sus nombres ese esplendoroso pasado? O ¿que Granada era la provincia con mayor renta ‘per cápita’ durante esos años por el cultivo y manufactura del lino y el cáñamo para la Armada? Te lo cuenta este espléndido reportaje del investigador Gabriel Pozo Felguera, con magníficas ilustraciones, que te sorprenderá. Para descubrir un nuevo pasaje de la historia oculta o poco conocida de Granada. No te lo pierdas.

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PRENSA: Historias de ayer y hoy. El fantasma del río Darro

Atemorizado el vecindario de la Carrera del Darro. Se oyen lamentos y aullidos que hacen estremecer de terror, dijo el cura de Santa Ana.  Me golpeó un fantasma, aseguraba un niño.

Leer a José Luis Delgado en Granada Hoy, 11-03-2019

Policías y guardias de Asalto registraron casa por casa, las calles y el cauce del río en busca de un supuesto fantasma que tenía atemorizado al barrio y del que hasta el cura párroco de Santa Ana aseguraba haber oído gritos, aullidos y lamentos de un ser extraño que se escondía en el río.

Corría el verano republicano del año 1935 cuando el periodista José Cirre y el fotógrafo Torres Molina cubrieron la noticia que ya había aparecido en El Defensor de Granada. Un vecino de la Carrera del Darro manifestó haber oído gritos muy extraños desde la bóveda del río al volver de noche desde Plaza Nueva. Aseguraba que un grito tan desgarrador no podía venir de garganta humana. A partir de ahí el vecindario se alarma e intenta descubrir tan extraño caso. Fue la comidilla del barrio durante varios meses en aquella Granada en la que eran frecuentes los escondidos, los desaparecidos y los no encontrados. Efectivamente, agolpados los vecinos sobre el pretil del río, son muchos los que dicen oír extraños aullidos al anochecer. No había duda; era algo anormal.

Registrada la casa del cura de Santa Ana, se pensó pudieran ser los gritos de una mujer que por allí convivía. Nada se encontró y el propio cura aseguró haber oído tales terroríficas lamentaciones semejantes a las de un animal salvaje. Opinión que compartían los vecinos de San Pedro y Santa Ana.

Pensaron algunos que los aullidos eran de un perro enfermo que fue allí arrojado; pero capturado el animal por los empleados municipales del Servicio de Limpieza, continuaron los gritos y lamentaciones. Para otros pudo ser un gorila escapado de una caseta de feria en el Corpus granadino y al que algunos vecinos vieron saltar al río desde una higuera. Nada se encontró. Hasta un niño, que se aventuró a encontrar al duende, aseguraba haber sido golpeado por una figura blanca que parecía un fantasma.

Granada tiene su duente, el 'El Defensor de Granada'.

Granada tiene su duente, el ‘El Defensor de Granada’. J.L.D.

Un conocido tabernero del barrio contó una romántica historia intentando explicar el misterio del duende. Bajo la casa nº 23 de la Carrera del Darro, del siglo XVIII, existía un subterráneo que comunicaba con otra casa vecina. Era por allí por donde tenían sus encuentros amorosos dos jóvenes a cuyas relaciones se oponía el padre de ella. Descubierto el lugar de encuentro, el padre cegó el subterráneo y hasta puso una reja de gruesos barrotes. El novio desesperado acabó suicidándose en la misma entrada. Su alma atormentada anda vagando por las inmediaciones con esos lamentos terroríficos que ahora se oyen provenientes del río en las madrugadas granadinas.

Así lo contaba la prensa y el escéptico periodista granadino José Cirre Jiménez que aseguraba que aquel duende de la Carrera del Darro que tanto atemorizaba al barrio, a él le parecía ser “de carne y hueso y más escurridizo que el sol en una tarde de verano”.

No dejen por ello de pasear sin miedo por la que se considera una de las calles más bonitas del mundo. Si a Washington Irving se le permitió contar Cuentos de la Alhambra, ¿por qué no permitir a un granadino contar Cuentos del río Darro? Y es que a Granada le sobran los cuentos porque hay demasiados fantasmas y abundan los cuentistas.