PRENSA: Vecinos del Albaicín piden soluciones al colapso turístico de los autobuses

El área de movilidad prevé reforzar la línea C32, que une Albaicín y Alhambra, para «descongestionar» los servicios tradicionales

Leer en Ideal, 31-08-2018

Las paradas de los autobuses que conectan el Centro con el barrio histórico del Albaicín y el Sacromonte son «un auténtico hervidero de gente». Así lo denuncian los vecinos y usuarios habituales de la línea, que aseguran que la iniciativa del Ayuntamiento de recuperar el servicio del C32, que conecta la Alhambra con el Albaicín, ha despejado «un poco» el tráfico turístico, pero no ha solucionado el problema.

En la parada de Plaza Nueva, una decena de turistas hacen cola para montarse en el C31. Apenas hace unos segundos que otro microbús abandonaba la parada repleto de gente y emprendía su recorrido para dejar a los visitantes en el mirador de San Nicolás y en otros puntos míticos del vecindario enfrentado a la Alhambra. Entre la muchedumbre agolpada frente a las puertas, una mujer cargada de bolsas de la compra intenta abrirse hueco para encontrar un asiento. Respira tranquila, lo ha conseguido.

«Hay pocas tiendas en el barrio y vamos casi siempre al centro a hacer las compras. Vuelves con paquetes, cargada de bolsas y a partir de las una es imposible coger el autobús. Está lleno y agobia», explica María José Sánchez, vecina «de toda la vida» del Albaicín.

«El problema no es que pase mucho tiempo entre un autobús y otro, sino la cantidad de gente que va. Para bajar igual, hay veces que ni te abren. La frecuencia no es un problema, es la incomodidad al subirse por la cantidad de gente que hay», reitera. «Muchas veces, para evitar el gentío, uso el C34 del Sacromonte para bajar y tarda bastante por el recorrido que hace, da mucha vuelta porque está pensado para el turista y no para los vecinos».

Daisy, propietaria de una tienda de artesanía, utiliza todos los días el C31 para ir al trabajo. La mujer coincide en que los autobuses están siempre masificados. Además, opina que la ruta de la línea no ayuda a que los visitantes puedan conocer el barrio.

Con 18 paradas en total, el C31 se llena en la Catedral o Plaza Nueva y no queda «ni un alma» al llegar a la parada de la plaza de San Nicolás. Eva, conductora de la empresa de Transportes Rober, rota desde hace diez años entre las líneas del Albaicín y el Sacromonte y cree que la solución para contentar a los residentes pasa por reforzar el servicio: «Tienen que poner más autobuses, hay gente que se queda sin subirse. Ahora en agosto a esta hora está todo muy tranquilo, pero dentro de un rato , sobre el mediodía, esto está a reventar. Muchos viajeros protestan porque no se pueden subir y dicen que tienen preferencia antes que los turistas». «El bus se llena en horas punta, pero ¿cuando no es temporada de turismo en Granada?, manifiesta.

La conductora considera que el tren turístico, aunque afecta al servicio público de autobuses, sirve para que las líneas estén menos saturadas: «Hay muchos turistas que deciden coger el tren. Antes lo llevábamos nosotros todo y quieras que no recogen a mucha gente, aunque sinceramente obstaculiza el tráfico», lamenta.

En la parada del monumento de Isabel la Católica, la escena se repite con las líneas C30 y C34, con rumbo a la Alhambra y al Sacromonte, respectivamente. Allí espera Isabel Criado, vecina del centro que usa la línea con regularidad. La mujer no comparte las quejas de algunos usuarios: «Hasta el momento no he tenido problemas. Tardan poco en llegar, aunque hay temporadas y horas. En invierno no hay problema ninguno pero en verano es normal que haya más usuarios y los vecinos tendrían que aguantar un poco porque el turismo es bueno para mantener vivo el barrio», aclara.

Auxilio de la línea 32

En julio, con la reordenación del mapa de autobuses, Granada estrenó una línea de nueva creación que une el Albaicín con la Alhambra. La bautizada como C32 recuperó una conexión que desapareció en el verano de 2014 tras la última reforma que implantó la -ya extinta- LAC en la capital. Para muchos, la recuperación del servicio es un acierto. Entre ellos está Eva. La conductora apunta que «da más opciones a los pasajeros, que en Plaza Nueva pueden coger esta línea o la de siempre».

La concejala de Movilidad, Raquel Ruz, explica que la línea 32 se creó con el propósito de redirigir a los turistas para dar respuesta a las demandas de los vecinos por el colapso de las líneas tradicionales. «Es una buena noticia que los autobuses estén llenos de gente». Ruz califica el servicio de la línea 32 como «todo un éxito» . «Estos dos meses han sido un periodo de prueba. Los técnicos están trabajando en los servicios que tenemos que mejorar tanto en frecuencia como en número. En septiembre continuará la reestructuración de una línea, con un cometido principalmente turístico, que tiene una gran aceptación y que adema presta un servicio al barrio y hace que se descongestione las líneas que funcionan, sobre todo, para los vecinos», concluye.

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