PRENSA: “Los gobiernos son los únicos que pueden contener la marea de turismo que barre el globo”

Compartimos este artículo titulado “Los gobiernos son los únicos que pueden contener la marea de turismo que barre el globo”

Fuente: The Guardian

El artículo hace un repaso del creciente conflicto que se produce entre el turismo y la vida cotidiana de las ciudades y espacios donde el fenómeno es más masivo. No sólo hace referencia a las protestas que se están produciendo en ciertas ciudades de Europa, o de las amenazas a la población de Venecia. Menciona problemas en Camboya, Rio de Janeiro, Vancouver o Nueva Orleans o protestas en Hong Kong o Tailandia ante el comportamiento de ciertos turistas. Como fenómeno económico global, compara sus riesgos a los efectos sobre la economía y la sociedad que tuvieron los procesos de desindustrialización sufridos en Europa y América del Norte.

Destacamos y traducimos los siguientes fragmentos del texto, escrito para The Guardian por Elizabeth Becker autora de Overbooked: The Exploding Business of Travel and Tourism,antigua corresponsal de economía internacional de The New York Times:

El turismo, como todas las tendencias globales, puede ser bueno, pero también puede causar daños inmensos a nivel local…

Viajar y el turismo se han convertido en un mastodonte… Es una industria que mueve 7 billones de euros al año. Es el sector que da más trabajo del planeta: 1 de cada 11 personas trabaja en el sector del turismo y de los viajes.

Los desplazamientos han subido un 6% en lo que va de año, según la Organización Mundial de Turismo…

Este boom se ha traducido en masas de turistas por todos los rincones del globo y, como el nuevo ritual del verano, historias de turistas portándose mal…

Muchos de nosotros oímos estas historias y nos congratulamos por ser viajeros con conciencia. Evitamos las hordas maleducadas. Buscamos destinos remotos donde poder disfrutar de la mejor comida y cultura local. Algunos incluso plantamos árboles para reducir nuestra huella ecológica. Pero el problema no lo resuelve simplemente comportandonos como consumidores responsables. Pedir a la industria que deje de llenar aviones y añadir destinos crucerísticos tampoco funciona.

Sólo los gobiernos pueden poner coto al turismo descontrolado. Existen pocas industrias de este calibre que dependan tan claramente de ellos, a nivel local, regional y nacional. Los gobiernos deciden la concesión de visados; cuántos cruceros, aviones y trenes pueden transportar viajeros, cuántos hoteles reciben permisos de actividad… cuántos museos y salas de espectáculos se abren….

La mayoría de los gobiernos aún miden el éxito turístico por el número de visitantes. Mientras más, mejor. Por el momento, los responsables se han mostrado reticentes a regular el turismo en beneficio, ante todo, de sus propios ciudadanos. En vez de ello, el turismo se ha visto como una mánera de conseguir dinero rápido y un atajo al desarrollo económico. Existen honrosas excepciones. Francia, Bhutan, Costa Rica y Canadá están entre los pocos países con gobiernos dispuestos a coordinar medidas en aras de un turismo sostenible, y no han sufrido por ello: estos países están entre los destinos más populares del mundo…

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