PRENSA: La saturación de los apartamentos y viviendas turísticas ilegales en los centros históricos de Andalucía

El problema no es nuevo. Llevamos años viendo las consecuencias de la saturación turística en ciudades como Venecia o Barcelona y hemos observado también cómo se han aplicado medidas que no pasan de ser paliativas.

Leer a Alejandro González en Jerez sin Fronteras, 16-7-2018

Los apartamentos turísticos ilegales y las viviendas turísticas, junto a las plataformas que los publicitan, que los venden al público, no sólo están multiplicando los efectos nocivos de esa saturación en los centros históricos de las ciudades andaluzas, sino que también están provocando una desestructuración social y poblacional cuyas dimensiones son imposibles de cuantificar. El ciudadano cada vez más percibe que la ciudad no es suya y se comienza a sentir un extranjero en el lugar donde ha pasado toda su vida. La ciudad no es amable con él, no le abastece y se le hace sentir un estorbo.

El concepto “ciudad amable” para turistas provoca la aparición de otro concepto, el de “ciudad hostil” para sus propios pobladores. El derecho a la ciudad es algo lejano, casi difuso, hasta el punto de que no se sabe muy bien qué abarca y significa ese concepto. La ciudad se vende al mejor postor sin valorar siquiera si es tan beneficioso para la economía los aumentos escandalosos de los servicios públicos o las reparaciones que hay que realizar ante los efectos del vandalismo. Da igual.

Ante la falta de iniciativa política para regenerar el tejido industrial de las ciudades andaluzas, los centros históricos de las ciudades deben doblegarse ante las exigencias de la hostelería salvaje y cualquier negocio que huela a turismo. No importa la precariedad ni unas condiciones laborales cercanas al esclavismo. Lo único que importa es que vengan más y más y más. Los residentes, entretanto, han perdido el vínculo con sus vecinos, con sus tiendas de barrio de toda la vida. Sencillamente porque no existen: han sido engullidas por esa burbuja turística que favorece la saturación y expulsa cada vez con menos pudor al residente.

Podemos decir que todas las ciudades andaluzas con un centro histórico relevante están inmersas en el mismo proceso, cada una en una fase diferente del mismo. Ante la cercanía al punto de no retorno que sufren las ciudades de la provincia de Málaga o el Albayzín granadino, encontramos cómo comienza a fortalecerse el fenómeno de los apartamentos y viviendas turísticas en las ciudades de la provincia de Cádiz, Jaén, Córdoba y Sevilla.

La subida de precios que acompaña al fenómeno podemos decir que certifica la pérdida de las ciudades, que en un muy largo plazo no van a volver a ser habitadas por una población estable y autóctona. Todo el tejido comercial se resiente o desaparece. Incluso la industria hotelera o las asociaciones de empresas turísticas advierten del peligro de esta saturación.

Para revertir la situación y optar por un modelo turístico sostenible y sostenido, que no convierta los centros históricos de nuestras ciudades en parques temáticos para turistas y que vacíe y destruya el tejido vecinal que en ellos habita, se necesita legislar urgentemente, sin dilación alguna. La disyuntiva no es baladí: está en juego que las propias ciudades sigan estando en manos de los ciudadanos o se conviertan en un activo económico hostil para los residentes.

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