PRENSA: El museo del pintor Brazam tendrá que esperar para instalarse en el Albayzín

La asunción del legado del pintor Juan Manuel Brazam por parte de la ciudad de Granada en forma de museo va a retrasarse. En el peor de los casos, podría ser un año y medio y no abrir sus puertas hasta 2020. En el mejor, antes, pero sin fecha concreta.

Leer en Ideal, 13-09-2018

La Casa del Almirante, hasta hace poco propiedad de la Universidad y ahora en manos del Ayuntamiento de Granada, es el lugar destinado a acoger buena parte de una colección cifrada en casi 2.000 piezas, incluyendo un millar de obras de arte africano -lo que constituye una de los legados privados más importantes de Europa en este campo-, 400 piezas de arqueología mediterránea, y otras 350 obras propias del artista, en muy diversos formatos. Dicho edificio no estará disponible en su totalidad hasta junio de 2019, debido a que las obras que la UGR realizará en la Casa de Porras a partir de enero del próximo año han obligado a la institución a trasladar su agenda de actividades en el barrio a la Casa del Almirante hasta que finalice el presente curso académico.

Según afirma Joaquín Passolas, director da la Oficina de Infraestructura y Patrimonio de la Universidad, «debemos continuar ofreciendo talleres y demás actividades durante este curso. Aunque estaba previsto no utilizar la Casa del Almirante desde ya, las obras en la Casa de Porras han supuesto una modificación de los planes. Una vez que se inicien, precisarán al menos cuatro meses para finalizar, y ello implicará que las actividades de la Casa de Porras deberán trasladarse al otro inmueble».

Una vez que la Universidad deje las instalaciones libres, todavía quedará, según Passolas, un cuarto de comunicaciones «de unos seis u ocho metros cuadrados, al que se construirá un acceso independiente desde la calle, y cuya permanencia en el edificio es imprescindible para garantizar el acceso al sistema de datos de la UGR por parte de centros como el Carmen de la Victoria». Dicho cuarto de comunicaciones «no supondría ningún obstáculo para las obras y adaptaciones que se realizaran en el resto del inmueble», asegura.

El proceso

El 16 de enero de este mismo año, la Comisión de Cultura del consistorio de la capital recibió el informe del director general del Área, José Vallejo, sobre las gestiones realizadas hasta ese momento para acoger un legado ofrecido ya por el artista en anteriores ocasiones al consistorio capitalino. La voluntad de Brazam era, y sigue siendo, donar el legado a una fundación que repartiría sus fondos entre Granada, Las Gabias -donde reside, en una vivienda de alto valor arquitéctónico- y Alhama, su pueblo de nacimiento. Para ello, envió un completo documento de intenciones al anterior equipo de gobierno en la capital del Partido Popular en 2015, tras la celebración de una exposición sobre su obra en el Museo CajaGranada.

En aquella Comisión, Vallejo destacó dos escollos para poner en marcha el proyecto. El primero, la existencia del nodo de comunicaciones, que ya tiene solución. El otro, administrativo, cual era la devolución del edificio al patrimonio municipal, que, afirmó, iba por buen camino, datando al final de la primavera el fin de esta fase. A partir de entonces, según estimaciones del propio Juan Manuel Brazam, serían necesarios unos seis meses para hacer las obras precisas, definir espacios y empezar a trasladar el legado, con lo que el museo podría estar listo antes de final de este año.

Sin embargo, tal plazo de tiempo no podrá cumplirse. Ayer, Vallejo confirmó que las gestiones van por buen camino, que el documento de intenciones está en manos del Servicio de Patrimonio, quien debe proceder a inventariar la colección -un trabajo que llevaría varios meses, y que aún no se ha iniciado-, y que este proceso «si se hace bien, es forzosamente lento, pero contamos con la conformidad del pintor en todo».

Sin plazos

Juan Manuel Brazam es una persona de carácter y convicciones fuertes. Y no ve, según afirma, avances sustanciales. Esperaba que, tal y como se había publicado, y dejando el verano por medio, como mucho a vuelta de vacaciones se iniciara el inventario y pudiera empezar a hablarse de la instalación que precisará el museo, para ser inaugurado con un retraso razonable, a principios de 2019. Pero por ahora, no es optimista con respecto a la fecha. Desde el Ayuntamiento, José Vallejo hace un ejercicio de realismo y tampoco puede comprometerse a darla. La convivencia entre actividades de la UGR y obras en el edificio se antoja complicada. Además, según afirma el pintor, «el proyecto de instalación debe abordarse en su conjunto, sin parches. Cada estancia debe contar con una pintura concreta, con una iluminación concreta, vitrinas para las piezas más delicadas o pequeñas… Después de hacer el inventario, habrá que trasladar las obras a la Casa del Almirante y decidir, con ellas allí, cuál debe ir dónde».

Brazam confiesa sentirse «cansado por lo largo que está resultando el proceso» y afirma con humor que espera «seguir gozando de buena salud en 2020, si es que la obra se sigue retrasando». Desea que el retraso no se deba a razones presupuestarias, y que más pronto que tarde, Granada pueda disfrutar de una colección única en un espacio idóneo para poder apreciarla en toda su extensión.

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