Elvira: El desorden de tu calle

Ideal, 18-12-2013  Javier F. Barrera

El fracaso de diez años de intervenciones urbanísticas mantiene calle Elvira degradada. Esta vía, que tiene el honor de llevar el nombre de la ciudad, padece muchos problemas y el tráfico es uno de los principales.

Las pintadas están presentes en toda la calle.

Las pintadas están presentes en toda la calle.

Hay una calle que lleva el nombre de la ciudad y que se llama Elvira. Frontera o cicatriz, sinuosa, recorre la espalda de la Gran Vía y da acceso al Bajo Albaicín, Patrimonio de la Humanidad abandonado y quejumbroso.
La calle Elvira se prolonga desde la Puerta de Elvira hasta la Plaza Nueva y, entre medias, se ha escrito la historia de un fracaso urbanístico que permita la rehabilitación e incorporación al tejido de la ciudad de una calle que, como pocas, encarna Granada en sus letras.
El ocio y el comercio turístico monopolizan la calle.

El ocio y el comercio turístico monopolizan la calle.

La calle Elvira padece al menos una docena de problemas que de una forma u otra alteran la convivencia. El tráfico, por ejemplo, es uno de los principales. Es una larga reivindicación de parte de los granadinos que la calle Elvira sea peatonal.
La circulación genera otros problemas añadidos, como es la falta de acerado en los tramos cercanos a Plaza Nueva o, simplemente, el ruido atronador que provoca el paso de automóviles y furgonetas, y convierte una zona ciertamente paradisíaca en una vía a la que de alguna forma habrá que suministrar aspirina para calmar el dolor que causa este ruido.
El tráfico es otro suplicio permanente en la calle.

El tráfico es otro suplicio permanente en la calle.

La rehabilitación de edificios también es otro de los problemas señeros de esta vía. Algunos han sido ya restaurados gracias a diversos planes de intervención urbanística con mayor o menor éxito.

Otros, sin embargo, se encuentran todavía en proceso de restauración e, incluso, hay solares vacíos con carteles que anuncian la inmediata intervención que pese a todo duerme el sueño de los justos burócratas durmientes.

Las ruinas siguen presentes a pesar de las ayudas públicas a la rehabilitación, que ha expulsado a sus antiguos moradores, en favor del negocio hostelero e inmobiliario.

Las ruinas siguen presentes a pesar de las ayudas públicas a la rehabilitación, que ha expulsado a sus antiguos moradores, en favor del negocio hostelero e inmobiliario.

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