El litigio faraónico del Niño de las Pinturas

Uno de los agentes de la Policía Local fotografía el grafiti inacabado de Carmen Amaya, en el Sacromonte.

Uno de los agentes de la Policía Local fotografía el grafiti inacabado de Carmen Amaya, en el Sacromonte.

GranadaiMedia, 07-04-2014

No es la primera vez que Raúl Ruiz, más conocido como SEX o El Niño de las Pinturas, tiene problemas con el Ayuntamiento de Granada por desarrollar su actividad artística en la ciudad. Acumula multas por más de 5.000 euros en sus veinte años de trayectoria como grafitero, pero no por ello se siente perseguido. “Lo que sí veo es que desde el Ayuntamiento de Granada no comprenden mi trabajo”, opina.

Este martes acudirá al Juzgado de lo Contencioso Administrativo 3 de Granada para saldar definitivamente un contencioso de tres años con el Ayuntamiento de Granada, que le multó  en marzo de 2011 con 900 euros por pintar, por encargo de su propietario, la fachada de la zambra de la Faraona, en el Sacromonte. Se trata de una demanda que ha presentado tras agotar la vía de los recursos administrativos, y en ella aclara que lo que allí hizo fue una “restauración” con autorización de la propiedad.

“En la fachada de la cueva había una cara egipcia y en su lugar dibuje un retrato más coherente con el espacio de una de las figuras claves del flamenco: Carmen Amaya”, argumenta el Niño de las Pinturas, uno de los grafiteros más importantes de su generación y artista de talla internacional.

Recuerda que cuando se presentaron los agentes de la Policía Local “me comunicaron que no podía seguir pintando y que, de continuar, podía incurrir en desacato. Se montó un buen pitoste porque el dueño de la cueva no entendía qué pasaba”.

El retrato de Carmen Amaya se consideró una infracción grave en virtud al artículo de la ordenanza de limpieza que recoge que no se permite realizar pintadas en ningún soporte excepto “las pinturas murales de carácter artístico, para lo que precisará contar con la autorización de su propietario y de la Alcaldía”.

Sin embargo, el artista defiende que su trabajo, eliminado ya de la fachada, fue una reparación en una propiedad privada que no se encuadra en el citado artículo del reglamento. Su abogada María José Adán-López coincide con su cliente en que “no hay una regulación clara” en las ordenanzas sobre este caso concreto en el que “se estaba restaurando algo horroroso por una obra de arte”.

La letrada entiende que tampoco existe una figura de protección sobre el lugar, ni se ha esgrimido por parte del Ayuntamiento ningún argumento relacionado con el patrimonio para imponerle la multa. Más bien cree que la decisión del propietario de la zambra guarda relación con otro artículo de la misma ordenanza de limpieza que le obliga a “mantenerlo en las debidas condiciones de seguridad, limpieza y ornato público”.

El Niño de las Pinturas reconoce que es complicado conseguir el permiso del Ayuntamiento para trabajar en la calle. Las dificultades son casi insalvables para los artistas del grafiti y sólo en ocasiones excepcionales se les ha concedido autorización. “Curiosamente hace poco nos cedieron los muros del botellódromo después de años de espera”, relata.

Tiempo atrás, en época del gobierno tripartito, le llegaron a editar una guía de sus grafitis repartidos por la ciudad, entre los que incluyeron piezas por las que fue multado.

Gane o pierda la demanda judicial, tiene claro que lo celebrará con sus amigos la noche del jueves en el pub Pata Palo, donde anuncia que abrirá un barril “para olvidar lo que perdimos”.


Un “genio artístico” al que se le persigue con multas

La demanda presentada por Raúl Ruiz, conocido en el mundo artístico del grafiti por Sex o El Niño de las Pinturas, para que el Ayuntamiento de Granada anule la multa de 900 euros que le impuso por pintar la fachada de una zambra en el Sacromonte, ha quedado este martes vista para sentencia.

La abogada del artista, María José Adán-López, ha solicitado esta mañana en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo 3 de Granada, que se invalide la sanción a su cliente tras defender que “no ha existido daño ni impacto” sobre el entorno de la cueva de la Faraona sino más bien lo contrario. El dibujo de Carmen Amaya sobre la fachada de la cueva situada en el Camino del Sacromonte, que paralizó sobre la marcha una patrulla de la Policía Local, se encuadra -según la letrada- en el artículo 6.6 de la ordenanza de limpieza que obliga a los propietarios de las viviendas a “mantenerlo en las debidas condiciones de seguridad, limpieza y ornato público”.

El abogado del Ayuntamiento de Granada ha mantenido que la multa al Niño de las Pinturas “se ajusta a derecho” y no deja de ser una infracción grave recogida en dicha ordenanza puesto que sólo se permite realizar pintadas en muros exteriores cuando se cuenta con autorización del propietario –el propio informe policial admite que el dibujo tiene el “asentimiento” del dueño- y de la Alcaldía. Según el Ayuntamiento, la obra de Raúl no es una “restauración” sobre un dibujo ya existente –como defiende el autor- sino una pintada sobre un fondo blanco realizada sin permiso municipal. El letrado ha aludido a la circunstancia de que en su momento el propietario y el artista no presentaran alegaciones una vez iniciado el procedimiento sancionador.

Por su parte, la abogada María José Adán-López se ha mostrado sorprendida por el hecho de que el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, se haya referido a él recientemente como “genio artístico” e incluso le haya cedido los muros del botellódromo para plasmar su obra, pero luego, a la hora de la verdad, le persiga con sanciones. “Cuando en otros países se le llama y se le paga por su trabajo, aquí se le multa”.

La letrada aportó la foto del dibujo que, con anterioridad, a la intervención de su cliente lucía la fachada de la citada zambra, una especie de diosa faraónica. Además de defender que el grafiti venía a restaurar el ya existente, ha precisado que se realizó, “sin intencionalidad alguna y con la autorización del propietario”, sobre la fachada de la cueva y no en el muro de entrada. “En la ordenanza no está definido lo que es un mural artístico”, ha puntualizado. Por último, ha citado una frase que el Niño de las Pinturas utiliza en una de sus obras del Realejo que, a juicio de la letrada, resume muy bien lo sucedido: “Cansado de no encontrar respuestas, decidí cambiar mis preguntas”.

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