El Albaicín que no sale en la foto

Entrada a un carmen abandonado del Albaicín. Joaquín López.

Entrada a un carmen abandonado del Albaicín. Joaquín López.

Secreto Olivo, marzo 2014

Las calles del Albaicín son las raíces retorcidas de Granada. Sus piedras han sido testigos de la evolución de la ciudad, desde la época andalusí hasta nuestros días. La arquitectura de moros, judíos y cristianos se ha asimilado reflejándose su huella arquitectónica en las innumerables viviendas y monumentos declarados Bien de Interés Cultural. Esa influencia también es visible en sus gentes, caracterizadas por practicar un estilo de vida más cercano al de los pequeños pueblos que al propio de una capital de provincias. Son particularidades que, en los años 90, animaron al Ayuntamiento de Granada a aprobar un Plan Especial de Protección y Reforma Interna (PEPRI) que fue respaldado, pocos años después, por la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Desde entonces, el distrito se ha  visto afectado por numerosos cambios que van desde la potenciación turística de algunos puntos (San Nicolás, Plaza Larga, etc) hasta un progresivo despoblamiento, visible en un el rastro cada día mayor de casas  abandonadas. Esta situación se ha intentado invertir desde los poderes públicos con subvenciones y ciertas obras municipales que  han venido acompañadas de polémica por introducir, por ejemplo, materiales como el granito o el asfalto en unas calles pavimentadas originalmente con guijarros.

A las críticas meramente técnicas se unen las denuncias de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, que desde hace más de diez años lleva señalando la falta de inversión o la suciedad que se acumula en las calles. A ello hay que unir las modificaciones puntuales del Plan Especial en vigor que, desde su punto de vista, ponen en peligro la morfología del conjunto arquitectónico albaicinero y su estatus de Patrimonio de la Humanidad. La presidenta de la asociación, Lola Boloix, asegura que todos ellos son problemas  ignorados por la mayoría de Granadinos y turistas, ya que se localizan en zonas internas “donde rara vez se ve pasear a personas ajenas al barrio”. Nos lo demuestra con un sencillo recorrido desde Plaza Nueva hasta el Huerto de Carlos, en el que contamos 3 viviendas abandonadas, decenas de muros con pintadas y varios monumentos en ruinas. “Son solo una pequeña parte del total”, afirma la representante vecinal.

Lo cierto es que el Ejecutivo andaluz y el Consistorio reconocen que el barrio sufre deficiencias, aunque se acusan mutuamente de su origen. Además, mantienen desde 2005 una disputa política que ha frustrado todos los intentos de dotar a esta parte de la ciudad de un nuevo Plan Especial, capaz de atender a los retos a los que se enfrenta actualmente: accesibilidad, sostenibilidad y adecentamiento de espacios públicos.

¿Realmente es tan difícil alcanzar un acuerdo técnico de este tipo?, ¿se está utilizando al barrio como trinchera política? , ¿puede atribuirse la degradación del conjunto arquitectónico al retraso en la aprobación de nuevo plan? Se lo preguntamos a Ana Gámez, delega de Cultura de la Junta, y a Isabel Nieto, concejala de Urbanismo… Sus opiniones son tan divergentes que Lola Boloix teme “que no habrá acuerdo en mucho tiempo”. Aún así avisa: “no vamos a permitir que este barrio se hunda o se convierta en suburbio de extrarradio. Aquí estamos sus vecinos para defenderlo”.

Desplegamos este peculiar retrato sonoro del Albaicín escondido en nuestro podcast revoltoso, que viene más callejero que nunca:

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