El Albaicín inteligente, un ensayo para el mundo

Granada participa con 188 ciudades europeas en el concurso de ideas internacional promovido por la Fundación Bloomberg Quiere hacer accesible un barrio Patrimonio de la Humanidad y exportar el modelo a otros países

Cuesta de la Lona

Cuesta de la Lona

Granada Hoy, 19-01-2014

El móvil que hoy todos tenemos entre las manos sirve para algo más que para mandar un WhatsApp. Es una herramienta capaz de cambiar la ciudad en la que vivimos, capaz de generar tal volumen de datos que, bien administrados, pueden transformar una ciudad haciéndola más habitable para sus vecinos. Esta es la filosofía del concepto Smart City o Ciudad Inteligente, en el que se ha puesto a trabajar Granada con la intención de convertirse en espejo en el que se puedan mirar otros enclaves de España y del mundo declarados Patrimonio de la Humanidad.

Su probeta de ensayo será el barrio del Albaicín y el reto: hacerlo accesible. El escenario es el más complicado de cuantos se puedan buscar. Un enclave con una arquitectura única de raíces árabes y con un alto porcentaje de población mayor de 65 años.

En su proyecto, la asociación La Ciudad Accesible (encargada de defender la idea de Granada en Nueva York si pasa a la final del concurso) contempla varios desafíos. En primer lugar cómo introducir la tecnología en un barrio con tan alto porcentaje de personas mayores. En segundo lugar, cómo hacer accesible un barrio Patrimonio de la Humanidad donde arquitectónicamente las actuaciones están tan limitadas por el respeto a la historia.

Mariela Fernández-Bermejo, arquitecta y directora técnica de La Ciudad Accesible cree que ambos retos son posibles. Un ejemplo: “Supongamos que tenemos un Ayuntamiento del siglo XV con escaleras y sin posibilidad de colocarle un ascensor. En este caso podríamos generar una aplicación web que permitiera a los ciudadanos con escasa movilidad hacer todos los trámites a través de su ordenador”, señala Fernández-Bermejo.

Como no todos los vecinos del Albaicín tienen un dispositivo informático en sus manos, el proyecto Granada Human Smart City contempla la instalación de tres puntos de información. Uno en el centro cívico, otro en el centro de salud y un tercero en la parroquia del barrio, además de otros tres equipos en los puntos de información turística.

En estos paneles los vecinos podrán introducir, incluso mediante voz, información de lo más variopinta. Desde los problemas del barrio, el itinerario más seguro para subir a partir de las 8 de la noche al mirador de San Nicolás o las ofertas en la pescadería del barrio. Los dinamizadores del proyecto también irán metiendo información en los dispositivos, de forma que cualquier persona del mundo conozca, por ejemplo, el rico patrimonio de flores del que dispone el Albaicín. Tanto, que hay una gran cantidad de visitas de turistas procedentes de países orientales que se acercan hasta el Albaicín para disfrutar de la flora endémica del barrio.

“Para que el proyecto funcione lo más importante es escuchar a los vecinos, de forma que sientan el proyecto como suyo”, apunta la directora técnica de La Ciudad Accesible.

En España se lleva trabajando en el concepto de Smart City desde hace algo más de diez años. Málaga es uno de los modelos andaluces más avanzados en esta terminología. En su caso, han apostado por la eficiencia energética, mientras que Granada ha decidido decantarse por la accesibilidad. Aunque en Andalucía todavía se trabaja en aspectos muy concretos, hay ciudades en el mundo que han conseguido ser una Smart City partiendo desde cero. Por ejemplo Songdo, en Corea del Sur y construida en 610 hectáreas de terrenos ganados al mar. Se trata de una ciudad totalmente automatizada, donde todas las casas, oficinas y calles están cableadas con una red de banda ancha de alta velocidad. En Songdo las casas y departamentos disponen de pantallas en sus paredes que despliegan un menú a través del cual se pueden controlar la temperatura, la música o el cierre de las cortinas.

Masdar, en los Emiratos Árabes, es la primera ciudad sostenible, con cero emisiones de CO2 con un transporte sostenible, trenes ligeros y taxis eléctricos y con cero residuos.

Para implantar en una ciudad el concepto de Smart City hay que tener en cuenta seis apartados: el primero las personas, luego la economía y los negocios, la habitabilidad, la movilidad, el entorno ambiental y el gobierno abierto, que va de la mano de la participación ciudadana.

Sin ir tan lejos ni ser tan ambiciosos, Mariela Fernández-Bermejo asegura que ya están hablando con la Unesco para ver qué tipo de actuaciones se pueden llevar a cabo para conseguir que todo el mundo pueda acceder al Albaicín. Si finalmente el barrio granadino se alza con el premio de la Fundación Bloomberg recibirá cuatro millones de euros que le permitirán desarrollar el proyecto desahogadamente. Si no es así, el Ayuntamiento se compromete a ir poniendo en marcha la idea poco a poco.

“Sabemos que el Albaicín es un barrio complicado pero, en Ávila, por ejemplo, ciudad también Patrimonio de la Humanidad se consiguió hacer un trozo de la muralla accesible, levantar pavimentos y hacer rampas, eso sí, siempre con actuaciones muy respetuosas y de mucha calidad”, relata Fernández-Bermejo, quien pone como ejemplo las actuaciones que se están haciendo en la Alhambra, entre ellas la colocación de un ascensor en el Palacio de Carlos V.

“Al final hay que tener en cuenta que tenemos un Patrimonio de la Humanidad, pero la humanidad somos todos. No se trata de desmantelar nada pero sí de ver en qué puntos podemos intervenir, eso sí, con mucha información previa”, añade la arquitecta.

El Albaicín inteligente también contempla la posibilidad de que se pueda iniciar una campaña de crowfunding que permitiría a los vecinos con casas catalogadas poder recurrir a la solidaridad mundial para terminar la rehabilitación de sus viviendas. El mismo proceso se podría iniciar para, por ejemplo, rehabilitar la iglesia o para salvar una planta específica de este enclave.

Como no hay un protocolo establecido sobre cómo debe hacerse una Ciudad Inteligente, los expertos de La Ciudad Accesible están trabajando en el comité nacional de accesibilidad para que desde Aenor se haga una norma específica que unifique criterios.

“Actualmente nos estamos fijando en modelos europeos y en zonas de Asia, Corea del Norte… pero cada uno sigue un modelo diferente”, reconoce la arquitecta.

La edición Mayors Challenguer 2014, centrada en Europa, premiará a las ciudades que trabajan por dar solución a problemas de su población con ideas innovadoras y eficaces centradas en las nuevas tecnologías.

De las 189 ciudades aspirantes habrá una selección de 22 ciudades el 31 de enero. Los enclaves finalistas deberán defender su proyecto en Nueva York en el mes de mayo, fecha en la que se darán a conocer las cinco ciudades ganadoras. El primer premio contará con una dotación de cuatro millones de euros mientras que las restantes recibirán un millón de euros.

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