Archivos Diarios: 5 Agosto, 2017

PRENSA: Un recorrido por los enclaves “videovigilados”

Los grafiteros se ceban con el Aljibe del Zenete y el Arco de las Pesas y Puerta Monaita ‘guarda’ rastrojo y basura.

Leer en Granada Hoy, 05-08-2017


“Resulta difícil ver este espacio sin la huella del vandalismo que se lo ha apropiado”. Con estas palabras el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, hizo un llamamiento a las administraciones granadinas hace dos semanas. Un grito de auxilio para proteger el barrio del Albaicín, cada día más deteriorado. Razón no le falta. Un simple paseo por el distrito muestra como los grafiteros siguen haciendo de las edificaciones protegidas su lienzo particular sin ningún tipo de respeto por el patrimonio. Los enclaves donde el Ayuntamiento de Granada tiene previsto instalar las cámaras de videovigilancia tampoco escapan a los sprays. Un simple paseo por esos ‘puntos negros’ así lo demuestra, aunque hay uno que destaca por su deterioro: el Arco de las Pesas.

Cada día decenas de personas cruzan este lugar también conocido como Puerta Nueva que conecta con Plaza Larga. Aquí, año tras año, políticos de uno y otro signo han denunciado los constantes ataques que hoy son plenamente visibles. Pintadas a todo color que se superponen, frases grabadas con spray negro que llaman a preguntarte “sobre tus miedos” o inscripciones de turistas que han pasado por ahí son algunas de las lindezas que ‘decoran’ desgraciadamente este arco, que “es uno de los accesos que formó parte de la muralla que cercaba la Alcazaba Qadima”. Aquí, según la Agencia Albaicín, “se depositaban las pesas confiscadas por defectuosas, desde que a finales del siglo XVI la plaza del Ensanche y la inmediata Plaza Larga, construida en 1576, se convirtieran en el centro neurálgico del Albaicín repoblado tras la guerra de los moriscos, con carnicerías y otros establecimientos públicos propios, independientes de los creados en la ciudad baja”. Lo más curioso es que, en la foto que acompaña el texto de esta web oficial del Ayuntamiento, el Arco de las Pesas aparece limpio de pintadas. Irreconocible. Nada más lejos de la realidad.

El entorno del Palacio de Dar Al- Horra es otro de los enclaves donde se instalará la videovigilancia. En este caso se colocarán dos cámaras para proteger la zona, de callejones estrechos. Fue residencia de Aixa, madre de Boabdil, último rey de Granada. Aunque una de las paredes de la calle que llega al palacio cuenta con grafitis, la otra, por la que se accede, ha sido blanqueada y de momento se encuentra en buen estado. Todo un logro.

Muy cerca de aquí se encuentra otro de los enclaves que continuamente ha sido deteriorado. Se trata de Puerta Monaita, a la que, en numerosas ocasiones, las personas han accedido a través del Callejón de las Monjas, cuyos muros han llegado a ser agujereados para entrar. Rincón de litros de cerveza y pipas, Puerta Monaita, situada en el carril de la Lona, cuenta con un enorme grafiti turquesa en sus maderas cerradas por un cerrojo de hierro y un candado. A través de la puerta, entreabierta, se puede ver cómo el rastrojo seco pone en riesgo el interior, donde la basura también prolifera. Esta Puerta fue construida, según la Agencia Albaicín, a mediados del siglo XI en el contexto de la consolidación de la Alcazaba Qadima del Albayzín. Fue una de los acceso más importantes de la ciudad en el periodo islámico. Al igual que ocurre con el Arco de las Pesas, la web municipal ilustra la información con una Puerta Monaita irreconocible en un estado muy cuidado que no muestra el absoluto abandono real que sufre.

La capital cuenta con 27 aljibes de gran importancia repartidos en el barrio del Albaicín. De momento, tan solo uno tendrá el honor de ser protegido por una cámara de videovigilancia. Se trata del Aljibe del Zenete, situado en el callejón del mismo nombre, un “depósito de 37 metros cúbicos de capacidad construido en 1517, aunque siguiendo la tipología y técnicas constructivas de los aljibes islámicos granadinos”, según informa la misma página web. Restaurado en 2016, en la actualidad vuelve a estar pintado y rodeado de basura.

El recorrido por los enclaves donde se van a instalar las cámaras de videovigilancia finaliza en el Arco de Elvira, el mejor conservado de los citados. Aunque una de las paredes cuenta con un grafiti borroso, casi inapreciable, esta puerta que corresponde a dos etapas: la zirí, en el siglo XI, en su primer tercio; y la nazarí, en el periodo de Yusuf I (1333-1354) se conserva bastante mejor quizás al estar ubicada en un lugar de paso más frecuentado que el resto.

Siglos atrás, era una fortaleza precedida de una gran barbacana. “Hoy sólo ha quedado del conjunto un gran arco de época nazarí, uno de los estribos laterales y el trazado en recodo de las calle Elvira y Horno de Merced”.

El alcalde de Granada, Paco Cuenca, aseguró hace dos semanas que las cámaras de videovigilancia se instalarán en septiembre de este año. Lo que debe preceder a su instalación, sin duda, es un plan integral de limpieza. Y, una vez que se activen, dureza contra los vándalos empeñados en destrozar el patrimonio. Es la única fórmula posible para acabar con esta práctica.


Desde hace años el Albaicín vive un problema de conservación de su patrimonio por la proliferación sin control de las pintadas en sus monumentos y en las calles, también protegidas como BIC. Y no se ha encontrado aún la fórmula de mejorar. La ciudad tiene pendiente la instalación de las cámaras de videovigilancia que sirvan para poder cazar a los delincuentes -hacerlo es delito hacia el patrimonio- y reducir los hechos. Un recorrido realizado por este periódico comprueba que la zona está hasta arriba de pintadas. Como alertó hace unos días el Defensor del Pueblo, no queda “ni un rincón” libre. El Arco de las Pesas es de lo peor conservado, con pintadas una encima de la otra, algo incomprensible y que urge a una solución ya que el barrio más turístico está dejando una imagen de abandono al visitante nada positiva. Más cuando muchas veces la fotografía que se llevan del sitio no es, ni por asomo, como la que encuentran en las páginas promocionales, libres de pintadas y perfectamente conservadas. Un argumento más para evitar el ‘engaño’ y sobre todo para permitir que el legado perdure todavía muchas generaciones más.